sábado, 11 de junio de 2011
Indice Glucémico y Carga Glucémica, un poco de aritmética a la hora de comer.
Al hablar de Glucemia, así en lo general, sabemos que es un término que a los diabéticos nos es muy familiar y cambia su significado dependiendo del prefijo con el que nos estemos enfrentando a lo largo del cotidiano devenir de nuestra relación con la diabetes. No importa si lo nuestro es diabetes tipo 1, tipo 2 o gestacional, siempre tendremos esa permanente necesidad de poner mucha atención a los varios estados que nuestra glucemia puede alcanzar.
Así que se impone el diccionario y, de acuerdo con éste, glucemia (a veces se usa el término glicemia, mala traducción de glycemic, en ingles), es un término inexistente en el castellano corriente de acuerdo a la muy pomposa Real Academia, pero médicamente diremos que se refiere a la medida de concentración de glucosa libre en sangre (gracias, Wikipedia).
De la definición anterior y de la alacena de datos duros aportados por años de curiosear, estudiar, escucharlos en la consulta médica o de verlos como inalcanzable meta en las hojas de resultado de laboratorio donde aparece como “valores de referencia”, sabemos que los valores de glucemia normales se encuentran entre los 70 – 100 mg/dL. Sabemos también que con valores fuera de ese rango, el cuerpo sufre. Los diabéticos que solemos llevarlos a los extremos lo sabemos más que de sobra. Así llegamos a los prefijos que le dan sentido al término glucemia y obtenemos términos tales como “normoglucemia”, “hiperglucemia” e “hipoglucemia”, indicando valores normales de glucosa en sangre, valores por arriba de lo normal y valores por debajo de lo normal, respectivamente.
Pero hay otros términos que se valen de la palabra glucemia y que, a falta de un término adecuado, también recurren a una mala traducción o adaptación a la fonética castellana para darle uso cotidiano. Me refiero al Indice Glucémico (de glycemic index) y el novedoso, Carga glucémica (de glycemic load). Pero remilgos ortográficos aparte, hoy quiero tocar el tema de estos dos últimos terminajos ya que se trata de dos conceptos que constituyen una de las mejores herramientas de las que podemos disponer los diabéticos para proporcionarnos una muy adecuada y balanceada alimentación. Así pues, de tripas corazón y a calcular.
Aclaración inicial: Conocer el Indice Glucémico (IG) y la Carga Glucémica (CG), por si mismos no nos dicen cómo tener una dieta saludable y balanceada ni tampoco son un término de última moda o una simple y trivial nueva forma de medir los carbohidratos. Bueno, si no son nada de eso, ¿qué son?
Comencemos con el IG. Este se establece como un sistema de clasificación para los carbohidratos contenidos en la comida y asigna un número a cada carbohidrato comestible que indica qué tan rápidamente hará subir la glucosa en sangre, en comparación con una cantidad similar de glucosa pura. Hay toda una historia de cómo se comenzó a establecer este índice, pero imaginen que la mejor forma (y única) de lograrlo fue darle a un grupo de personas (sujetos de estudio, en términos técnicos), 50g de glucosa y tomar muestras sucesivas de sangre durante las siguientes dos horas y media, para ver el aumento de glucosa plasmática y obtener una gráfica que sirviera de referencia. Luego, para cada alimento medido -y son muchísimos los que aparecen en las listas publicadas, lo que es de agradecerles a los voluntarios-, se debe hacer exactamente la misma prueba, hasta definir un estándar. La verdad, es un poco más complicado que esto, pero contarlo a detalle es súper aburrido.
Lo realmente importante es que ya contamos con un IG que, dependiendo de la fuente de consulta, podrá variar en contenido, pero hasta donde he encontrado, los valores son los mismos. Lo que sí, como estos están desarrollados fuera de los países de habla hispana, las listas más completas se encuentran publicadas en inglés, sin embargo, las que he encontrado en español parecen bastante extensas. Comparto las siguientes direcciones como muestra http://www.uned.es/pea-nutricion-y-dietetica-I/guia/enfermedades/diabetes/manual_el_indice_glucemi.htm#man1 y http://www.erickestrada.com.mx/iglicemico.htm Estoy seguro cualquier buscador de los famosos nos permitirá encontrar muchos más sitios con la información.
Así pues, con este índice podemos elegir, de nuestro plan de alimentación (dieta), las opciones con el índice más bajo y ayudarnos a controlar mejor posibles variaciones bruscas derivadas de la diaria alimentación.
Los números de este índice son: IG alto, por arriba de 70; IG medio, de 56 a 69 y IG bajo igual o menor a 55 (siempre lo más recomendable). No perdamos de vista que la glucosa pura tiene asignado un valor de 100, por lo que entre menor el valor del índice, mejor para aquellos que tenemos problemas para manejar la glucosa.
¿Pero, antes de olvidarlo, qué hay de la CG? Como sucede en todo lo que conlleva investigación y curiosidad científica, dos cualidades humanas que siempre van de la mano, se ha encontrado que no todo aporte energético en los alimentos está formado por carbohidratos medibles por el IG, sino que hay adicionalmente aporte energético proveniente de lípidos (grasa) y de la proteína que no mide el IG. Por ello se determinó el concepto de Carga Glucémica y que correlaciona no solo la velocidad a la que se absorbe el carbohidrato, sino el contenido de ese carbohidrato en particular en el alimento de referencia. Por ejemplo, la sandia tiene un valor alto de IG, mientras que el contenido (CG), de carbohidratos en una porción es relativamente bajo. Por ello se desarrolló este nuevo índice que se calcula en función del IG de un alimento y la porción transformable de dicho carbohidrato en una porción del alimento considerado. Así pues, el tamaño estándar de porción usada como base del cálculo se define y se coloca en la correspondiente tabla junto con el IG. La verdad, suena más complicado de lo que es, así que veamos como obtenemos esto de la carga glucémica que la podemos calcular fácilmente. Hagamos un ejemplo para ilustrar el método:
Un ejemplo clásico es con pan blanco (el que se vende en paquete, rebanado), para una porción de una rebanada de unos 25 g, de acuerdo a tablas tendrá un IG=70 y un contenido de carbohidrato (CCH)=8.4
Entonces. La CG=(IGxCCH)/100 por lo que el valor de la CG=(70x8.4)/100 = 5.88, que se puede redondear a 6.
Entonces, con este valor de CG podemos tomar mejores decisiones a la hora de elegir qué comer, ya que sabemos el efecto que una combinación de cantidad-calidad de alimento impactará en nuestra glucosa sanguínea. Así siguiendo en esta línea, sabemos que si en vez de comer una rebanada de pan blanco optamos por tres rebanadas, nuestra CG=6X3 o sea, CG=18 y así sucesivamente, hasta determinar para todos los alimentos que nos correspondan cuáles constituirán la mejor y más inteligente elección.
Como dato final, diré que al igual que con el IG, en la CG, hay rangos de valores que nos indican nuestra mejor zona para elección y así una CG menor a 10 es bajo, de 11 a 19, media y 20 o mayor se considera alta y es, igualmente, la zona que quisiéramos mantener alejada.
Finalmente quisiera agregar que estos valores son una guía sumamente útil y que nos alivian el peso de tener que prescindir de algunos alimentos que antes se consideraban un NO rotundo y que, con una porción controlada, se vuelven accesibles, al mismo tiempo que desmitifican a otros que erróneamente se consideraban sanos independientemente de la cantidad a ingerir. También hay que hacer hincapié en que los valores publicados son aproximados y no queramos usarlos como parámetros inamovibles, hay que mantenerse más bien en las zonas de “bajo” para ambos índices. Buen provecho.
domingo, 5 de junio de 2011
¿Solamente diabetes? No Milord, hay otros fantasmas en la alcoba. (III y final)
Queda por contestar la última de las preguntas planteadas al inicio de esta serie, pero primero quisiera compartir lo que en esta investigación pude hallar al respecto del inicial culpable de la aparición de la infame Triada de Samter y que no solamente es la aspirina, sino una condición que va más allá del fármaco indiciado y que se denomina Sensibilidad a los Salicilatos, la gran familia de sustancias químicas a la que pertenece, entre muchísimas otras, el ácido acetil salicílico, comercialmente famoso bajo el nombre de Aspirina.
Los salicilatos se encuentran de forma natural en muchas plantas, tales como hierbas, frutas y verduras (vegetales en general) y tienen una función importantísima en la vida de los vegetales ya que son la base de una familia de hormonas vegetales que, entre otras, tienen la función de proveer inmunización y preservarlas en contra de enfermedades, hongos, insectos y bacterias nocivas. Toda una joya del reino vegetal.
Así pues, lo más natural es que cuando nos alimentamos sanamente como recomiendan los más sensatos cánones de la buena mesa, consumamos una buena cantidad de frutas y verduras y quienes cocinan esperando que los alimentos preparados tengan un magnífico sabor, digno del más exigente de los paladares, recurran a hierbas de olor, condimentos y otros productos de delicado aroma para concurrir en la delicia resultante.
Sin embargo, hay un pequeño “pero” en este panorama idílico y es que junto con la sensibilidad a los salicilatos –madre de la Triada de Samter-, está implícita otra condición de origen bioquímico orgánico del sistema inmunológico, conocido como Sensibilidad a las Aminas o también Intolerancia a la Histamina. Que aparte del nombre que no dice nada a los que somos “infantería”, no médicos o especialistas del área, implica otra serie de potenciales complicaciones alrededor de los ya satanizados Salicilatos
Pues resulta que la histamina, protagonista de TODAS las manifestaciones de tipo alérgico, junto con otras sustancias químicas de la misma familia, denominadas Aminas, se dan de forma natural en una gran variedad de alimentos. Especialmente en procesos de fermentación y durante la elaboración industrial de alimentos. Por lo tanto productos fermentados como el caso del alcohol y algunos quesos maduros, tienen cantidades elevadas de Aminas. Otra fuente de esta sustancia son las carnes cocinadas por mucho tiempo o que no están frescas. Así pues, alrededor del setenta por ciento de los alimentos ricos en Salicilatos, son también ricos en Aminas. Hace apenas unos meses comencé a notar la aparición de reacciones alérgicas similares a la de la aspirina al tomar vino tinto, caso que se repitió con otros tipos de bebidas alcohólicas y no imaginaba por qué. Ahora me queda claro y es otro moño de luto a mis posibles “travesuras controladas”, aquellas que me doy el lujo de disfrutar de a poquitos cuando mi control de glucemia está excelente por períodos de dos o más semanas.
Ahora sí, va la respuesta a la pregunta final que da pretexto a esta serie sobre la Triada de Samter:
¿Qué relación tiene con la diabetes como factor de impacto en el manejo de ésta?
Como dije en el planteamiento de esta serie, no se trata de una enfermedad ligada con la diabetes ni consecuencia de ella. Simplemente es una coincidencia -de que incide en conjunto o al mismo tiempo- pero que de alguna manera, ambas tienen impacto la una sobre la otra en su tratamiento. Veamos, tanto el asma como los pólipos nasales requirieren la administración regular de corticosteroides para controlar los espasmos bronquiales (en forma de nebulizaciones que se aspiran con ayuda de un atomizador) y los pólipos mediante la aplicación local de spray. Todo muy bien, hasta que nos enteramos –nuestros médicos ya lo saben-, que los corticosteroides incrementan los niveles de glucosa en sangre, por lo que el control debe ser más riguroso para evitar hiperglucemias crónicas derivadas de la cortisona, al mismo tiempo que mantener los medicamentos que requerimos para el control de glucosa, en el nivel requerido para la nueva condición (ya sea insulina, hipoglucemiante o una combinación específica prescrita por el médico tratante).
Por el otro lado, resulta que los diabéticos debemos tomar de forma regular un vasodilatador para prevenir la fatídica cardiopatía diabética o los accidentes vasculares cerebrales, ambas condiciones en rango de sumamente peligrosas que ponen en grave riesgo la vida de un diabético. Y, sí, adivinaron, el fármaco ideal para este tratamiento preventivo es ni más ni menos, que la aspirina. Poético ¿no es así? La Triada de Samter nos impide esta vía de prevención. Pero no nos desanimemos, hay alternativas, no tan buenas, pero las hay.
Finalmente, el impacto está también en la dieta, pues siendo que debemos privilegiar la ingesta de vegetales fibrosos, cuyo contenido de fibra coadyuva a controlar la absorción de glucosa en la pared intestinal, además del necesario aporte de vitaminas y minerales, puede ser que muchos de los alimentos considerados “ideales” para alimentar a un diabético, estén dentro de los que mayor cantidad de Salicilatos contienen y que provoquen episodios de espasmo bronquial agudo. Todo un laberinto con pocas posibilidades de una salida airosa.
Lidiar con la sola diabetes y sus consecuencias asociadas ya es demasiado como para imaginar el agregarle otras condiciones crónicas y, hasta la fecha, tratables pero incurables. Diría que no es justo, pero igual que con la diabetes, asumir la realidad y aprender a vivir con ella es el único camino sensato. Más esfuerzo, más cuidados, más artículos y actividades en la lista de los NO’s y menos grados de libertad para alcanzar una vida normal, pero aún así, voy pudiendo.
sábado, 4 de junio de 2011
¿Solamente diabetes? No Milord, hay otros fantasmas en la alcoba. (II)
En esta segunda parte dedicada a la funesta Triada de Samter, toca contestar la segunda pregunta de las planteadas en la primera parte y es:
Segunda pregunta: ¿Cúales son sus consecuencias en el corto y largo plazo?
Bueno, comenzaré por decir que al investigar esta enfermedad fui confirmando en propia persona que la descripción de la evolución fue muy parecida a la mía. En primer lugar, es una enfermedad que es difícil de diagnosticar aun por médicos especialistas. No, no exagero, me consta que en el área de especialidad de otorrinolaringología de cierta institución sumamente prestigiosa que NO mencionaré, al menos dos médicos que estaban haciendo su rotación, nunca habían oído hablar del Síndrome de Samter ni habían visto ningún caso antes del mío y no por que no fueran de lo mejor del país en su especialidad, sino por lo poco documentada y poco difundida que está esta condición. Aprovechado esta divagación en el tema, he encontrado algunos foros de pacientes de Triada de Samter, donde el tema común ha sido precisamente los años de vivir con las manifestaciones más severas de la enfermedad, por no contar con un diagnostico y un tratamiento correcto o, peor aún, un mal diagnóstico y por ende, un tratamiento a veces contraindicado.
Pero veamos cómo nos afecta. De acuerdo con reportes médicos, la condición que analizamos, va apareciendo en secuencia y se va instalando de a poquitos en nuestro organismo. Como decía arriba, comienza en la madurez aunque hay escasos reportes de intolerancia durante la infancia. También encontré que es más frecuente en mujeres y que no se han identificado otros factores como raza, alimentación, posición socioeconómica, región geográfica o cualquier otra que indique predisposición a adquirir el mal, aunque todas las fuentes coinciden en atribuirle un origen en el sistema inmunológico.
Aunque no es la secuencia “obligatoria”, en la mayoría de los casos documentados, y de acuerdo a la “Descripción del caso típico”, realizada por Samter y Beers, se comienza con una rinitis (inflamación de fosas nasales), que se manifiesta en escurrimientos, engrosamiento de la mucosidad, dolores de cabeza e irritación en la faringe. El cuadro se agrava con el desarrollo de pólipos que producen obstrucción del paso del aire por las fosas nasales, provocando problemas respiratorios y finalmente, aparece la hiposmia (disminución de la capacidad olfativa) o, de plano, anosmia (pérdida de la capacidad olfativa).
En la siguiente fase, aparece el asma bronquial. Este tipo de asma se conoce como asma inducido por aspirina (AIA) y una vez que aparece, el asma evoluciona naturalmente, requiriendo el tratamiento convencional para asmáticos, pudiendo ser que en adelante cualquier sustancia alergénica, no necesariamente relacionada con los salicilatos dispare el espasmo bronquial que define al asma.
Al final de la triada aparecen de manera inequívoca los episodios de intolerancia inducidos por los Antiinflamatorios no Esteroidales (AINES’s). Normalmente el primer episodio de asma inducido es sorpresivo y en raras ocasiones se le asocia con los AINE’s, ya sea porque no se sospeche del fármaco como inductor del episodio o bien por que habiendo pasado dos o más horas de haberlo tomado, sea sumamente difícil correlacionarlo con el espasmo bronquial. En la mayoría de las casos de intolerancia a los salicilatos, resulta que posterior a un episodio alérgico severo, aparezca un periodo refractario (el paciente tolera el AINE que le provocó el episodio u otros similares), hasta por siete días,
Dependiendo de la sensibilidad propia, se puede tener de forma conjunta o aislada, manifestaciones tales como urticaria, irritación y flujo nasal, irritación e hinchazón ocular, espasmo bronquial, nausea, vómito, dolor abdominal, taquicardia, hipotensión y finalmente, “shock anafiláctico”, paro respiratorio y en casos severos, la muerte.
Así que en el corto plazo hay que tener cuidado con la severidad de la respuesta alérgica ya que si es leve, de algunas molestias como irritación nasal y un espasmo leve, no pasa. Es molesto, pero se puede lidiar con ello, lo sé pues es una realidad cotidiana con la que uno jamás se acostumbra, pero se puede vivir con ello. Lo grave y de dar susto, es llegar al shock y, créanme, es una experiencia aterradora. En el largo plazo, se convierte en una limitante en la búsqueda de una vida saludable pues merma en mucho la capacidad para la práctica de actividades aeróbicas e incluso, cuando el espasmo se instala leve, casi imperceptible pero durante varios días, actos otras veces nada especiales como leer en voz alta, se convierten en esfuerzos equiparables a escalar el Everest.
Tercera pregunta: ¿es curable o al menos tratable?
Por más que he preguntado y rebuscado en la literatura médica a la que me he entrometido, no he podido encontrar ninguna pista que permita sugerir tal cosa como LA CURA de la Triada de Samter. Lo que sí encontré en varias fuentes, son sugerencias de manejo y tratamiento del paciente con intolerancia a la aspirina, a los salicilatos y a los AINE’s en general. A lo que se reducen estos casos es a tratar por separado las tres manifestaciones de la “triada”. Con respecto a la intolerancia a los salicilatos y productos relacionados, se suele recomendar que se evite tomar estas sustancias como medicamentos y sugerir sustitutos que no disparen los episodios de intolerancia. En cuanto al asma, depende de la severidad de ésta. Puede ser que se controle con medicación solo en caso de episodios de espasmo bronquial o que se requiera la administración cotidiana de medicamento (lamentablemente mi caso). Los pólipos, dependiendo de la cantidad y tamaño pueden ser tratados con corticosteroides que pueden disminuir su tamaño y detener su proliferación o, si crecen a tal grado que obstruyan el paso del aire por las fosas nasales, se opta por cirugía. En este último caso, el riesgo es que los pólipos regresen luego de seis meses de la cirugía, por lo que se considera como medida paliativa de poca efectividad. Si la anosmia llega (otra vez mi caso), aparentemente no hay nada que hacer.
Para tener un poco más de luz en este tema, recomiendo el artículo:
Intolerancia a la aspirina en pacientes con poliposis nasal y asma bronquial.
Pilar Gajardo O1, Ximena Fonseca A2.1 Médico, Tesista de magíster en Ciencias Médicas, Mención Inmunología, Universidad de Chile.
2 Médico Otorrinolaringólogo, Departamento de Otorrinolaringología, Hospital Clínico de la Pontificia Universidad Católica de Chile.
Aparecido en: Revista de otorrinolaringología y cirugía de cabeza y cuello versión On-line ISSN 0718-4816 Rev. Otorrinolaringol. Cir. Cabeza Cuello v.69 n.2 Santiago ago. 2009 doi: 10.4067/S0718-48162009000200012 Rev. Otorrinolaringol. Cir. Cabeza Cuello 2009; 69:157-168
Nuevamente, hasta aquí me quedo por esta entrega. En la próxima y final, contestaré la cuarta y última pregunta. Estemos pendientes.
jueves, 2 de junio de 2011
¿Solamente diabetes? No Milord, hay otros fantasmas en la alcoba. (I)
En esta ocasión me pregunto ¿cómo lidiar con la diabetes cuando hay otras enfermedades adicionales? El tema no es ficción y sin tener evidencia médica sustentable, puedo imaginar que en la enorme comunidad diabética mundial debe haber por lo menos dos casos que tengan enfermedades conjuntas no asociadas directamente con la condición de diabetes –el mío ya es uno- y, precisamente para no tomar casos hipotéticos, acudo al propio que es el que mejor conozco, pues además de llevar la dulce carga de ser diabético tipo 2, el catálogo se completa con una curiosa condición llamada Triada de Samter, la cual está relacionada con el sistema inmunológico y afecta las vías respiratorias.
Aparte de saber que la Triada de Samter lleva el apellido de uno de sus descubridores: Max Samter (el otro era un tal Beers pero por alguna oscura razón no participó del bautizo), me pongo a investigar para conocer con datos médicamente confiables de qué se trata este mal que me aqueja y se esfuerza en hacer mi cotidiano vivir en algo más miserable –la moda de eufemismos prevalente, me corregiría de inmediato y diría que no es miserable el adjetivo, no, se trata, dirían, de un área de oportunidad en el terreno de la supervivencia-, pero desvaríos aparte, entremos al tema de hoy.
Hay cuatro preguntas que quiero tratar de responder en esta serie. ¿Qué es y de dónde sale la Triada de Samter?, ¿cuáles son sus consecuencias en el corto y largo plazo? Y, quizás la más apremiante, ¿es curable o al menos tratable? y ¿Qué relación tiene con la diabetes como factor de impacto en el manejo de ésta?
Primera pregunta: ¿Qué es y de dónde sale la Triada de Samter?.
Comenzaré diciendo que la Triada de Samter, conforme a una definición sumamente clara que he encontrado en la página http://www.allergy-clinic.co.uk/samters-triad-aspirin-allergy/, consiste en una intolerancia respiratoria a la aspirina (Ácido AcetilSalicílico) u otros medicamntos que contengan Salicilatos, como son los llamados Antiinflamatorios No Esteroidales (AINE's), que entre los mas conocidos están el Ibuprofen, Paracetamol e Indometacina. Que se manifiesta en cuadros de asma en la madurez (Algunos datos reportan casos a partir de los veintitantos años, aunque en la mayoría de los documentos consultados ubican su inicio en los tardíos treinta, principio de los cuarentas). El cuadro se completa con pólipos que obstruyen el paso del aire en las fosas nasales y finalmente, Anosmia (pérdida del olfato).
De la misma fuente se sugiere -es decir, se tienen pistas del origen de la enfermedad pero no se ha podido ubicar realmente una causa indiscutible-, que los medicamentos que causan la llamada Triada y que son usados para tratar cuadros de inflamación y de dolor, deben su efectividad a que actúan reduciendo la producción de prostaglandinas –un tipo de proteína del cuál hablaré más adelante-, bloqueando el dolor, pero pudieran al mismo tiempo incrementar, en individuos susceptibles, la producción de leucotrienos pro inflamatorios (moléculas originalmente encontradas en los leucocitos y que modulan la respuesta muscular en las vías respiratorias y cuya sobreproducción está asociada con ataques de asma y rinitis alérgica). Estos individuos (yo, por ejemplo), podemos presentar taponamiento nasal -como me está sucediendo realmente al escribir estas líneas- y pérdida del olfato (Anosmia), acompañado todo esto con ataques agudos de Asma e urticaria y en aproximadamente un 5% de los casos, cuadros de shock anafiláctico severo. Cuadros todos por los que penosamente transité antes de tener un diagnóstico y un manejo que ha mitigado los síntomas descritos.
Por hoy, hasta aquí ya que según voy escarbando, encuentro curiosidades que iré publicando en los siguientes días.
domingo, 22 de mayo de 2011
La Enzima PKC-delta
El casi enigmático título de la entrada de hoy, tiene que ver con la llamada medicina de frontera y más particularmente con la ahora cada vez más famosa Genómica o ciencia del estudio del material genético. El tema es sobre una enzima que se piensa tiene una importante función como modificadora del desarrollo de la resistencia a la insulina y la acumulación de grasa en el Hígado. Temas centrales en las teorías dominantes sobre la evolución de condiciones tales como la obesidad y la diabetes.
Por supuesto que como lo primero es lo primero, haré un reconocimiento a la fuente de esta información para dar, posteriormente, un repaso al hallazgo publicado.
El dato lo obtengo de la publicación periódica “The Discovery Diary” que amablemente me envía por correo el Joslin Diabetes Center y que en esta entrega del 19 de mayo incluye un artículo intitulado “Tale of Two Mice Pinpoints Insulin Resistance Factor” Algo así como “La Historia de Dos Ratones Hace Resaltar un Factor de Resistencia a la Insulina”, destacando el importante papel de la Insulina en el mecanismo de conversión de la glucosa en energía.
El relato menciona cómo a través de experimentos con ratones identificaron la enzima llamada PKC-delta como un modificador importante para el desarrollo de la resistencia a la insulina, diabetes y el hígado graso en los roedores. Lo más interesante es que los investigadores han encontrado evidencia de un papel similar de dicha enzima en humanos. Lo que la convierte en un muy claro candidato objetivo para el desarrollo de medicamentos para controlar desde la resistencia a la insulina hasta la condición de hígado graso, pasando por la diabetes y su precursora, la resistencia a la insulina.
La historia nos da una idea aproximada y de manera muy sencilla de entender, la forma cómo se realizó la complicadísima identificación de genes individuales en los grupos cromosómicos y se hizo hasta encontrar una primera y muy importante pista del culpable en cuestión y su biológico escondite. Lo que me fascinó de la historia es cómo localizaron en el área del cromosoma 14 una destacada actividad de la enzima PKC-delta que la identifica como la parte activa en el desarrollo de los problemas que analizamos.
El método fue obtener una cruza genética a partir de dos familias de ratones (la “B6” y la “129”), que presentan características opuestas. Mientras que la primera es propensa a la obesidad, diabetes e hígado graso, en la segunda prácticamente no hay esos casos. Se sometió a una dieta rica en grasa a ambas familias y se encontró que en la denominada B6 los niveles de la enzima PKC-delta casi se triplicaron con respecto a la 129.
Al realizar biopsias en hígados humanos se demostró que los niveles de la enzima PKC-delta son mucho mayores en personas obesas o con diabetes, ya que “la gente con diabetes tiende a poseer hígado graso y ello también perece estar correlacionado con la actividad de la PKC-delta”, declara el Dr. Kahan, líder del estudio.
Al ampliar la investigación un poco más, me topé con un artículo publicado en el Blog DeMedicina, publicado el seis de octubre de 2007, donde menciona exactamente el mismo principio de investigación con ratones genéticamente modificados, pero el nombre con el que bautizan a la enzima es PKC-epsilon (diferente letra griega, pero mismo daño al final)
La conclusión de esta historia es que sí se puede desarrollar un medicamento que permita inhibir la actividad de la enzima PKC-delta (o épsilon, para el caso), en el hígado y otros tejidos y que podría ser un posible apoyo en el tratamiento de la diabetes y la enfermedad del hígado graso el cual se ubica en segundo lugar por detrás del alcohol como causa de falla hepática.
Esperemos que la ciencia médica arroje luz y aclare el nombre o si se trata de dos sustancias hermanas, pero como escribo arriba, lo importante de la historia está en que la investigación farmacéutica tiene un objetivo claro al cual apuntar.
sábado, 21 de mayo de 2011
¡Actuemos ya! contra la Diabetes
Desde el pasado 14 de este mes, la WHO (Organización Mundial de la Salud, por sus siglas en inglés) lanzó la campaña ¡Actuemos ya! Contra la Diabetes. Se pretende que buena parte de sus objetivos sean una realidad y otros más se pongan en marcha plena entre su lanzamiento hasta el día mundial de la Diabetes que se conmemora cada 14 de noviembre, en un esfuerzo que tiene una duración programada de tres años.
La propuesta básica de la campaña es desarrollar una promoción intensiva del concepto LA DIABETES MATA, cuyo propósito es “estimular y apoyar medidas efectivas para la vigilancia, prevención y control de la diabetes”. El enfoque prioritario son las comunidades de bajo y medio ingreso, especialmente en países en vías de desarrollo.
Dentro de las acciones planeadas y que se pretende conlleven impacto al nivel de los sistemas de salud de los países objetivo, hay cuatro mensajes básicos que se pretende ir dejando de manera permanente en la población en lo general y, muy particularmente, a quienes ya cuentan con diagnóstico confirmado.
1er mensaje: La diabetes es una condición que amenaza la vida.
2º mensaje: La diabetes es una condición común y su frecuencia está elevándose de forma alarmante en todo el mundo.
3er mensaje: Es posible llevar una vida completa y saludable teniendo diabetes.
4º mensaje: En muchos casos, la diabetes se puede prevenir.
Este es un resumen de un documento de veintiún páginas y por supuesto aborda los temas anteriores con mucho más detalle.
Por supuesto que el documento está disponible en la página de la OMS y quien tenga la suficiente curiosidad lo puede bajar siguiendo la liga. Viene en varios idiomas y la versión que comento es la española.
La belleza del documento es que resume en unas poquísimas páginas todo un concepto de educación al diabético de lo que el más común de los sentidos comunes dicta: un diabético está en un riesgo mucho mayor de perder la vida que una persona “sana” o al menos no diabética. Que no existe una característica específica que nos condene o nos libre de poderla padecer, cualquiera podemos enfermarnos de diabetes (bueno, yo ya). Sumamente importante también es decir que tampoco es el fin del mundo y que podemos optar por decidir llevar un estilo de vida saludable y pleno con solo seguir un conjunto de normas básicas y un a buena dosis de disciplina. Finalmente, un concepto que a veces no “pelamos” hasta que es demasiado tarde y que es el tener la conciencia de que pudimos haber prevenido la diabetes, especialmente los que tenemos la tipo 2.
En este último concepto quisiera agregar un poquito más, dado que me parece el que mayor relevancia representa ya que la mejor forma de frenar los enormes problemas derivados de la diabetes y sus complicaciones es, obviamente, prevenirla. Lo malo es que no podemos medir aquello que NO ocurre. Imaginemos un mundo hipotético donde una población bien educada hiciera lo necesario para no contraer diabetes. Si no hubiese poblaciones afectadas contra las cuales comparar, ¿cómo podría medirse la efectividad de una medida preventiva?, ¿cómo mantener el interés en aquello que no existe?
Sin embargo, en nuestra realidad tenemos la experiencia del daño que causa la diabetes y que en una sociedad sedentaria, sobrealimentada y displicente, la velocidad con la que se incrementa cada día la aparición de casos de diabetes es realmente alarmante. Uno de los conceptos que mayor impacto me ha causado es aquel que dice que: “de no hacerse nada para revertir la actual tendencia de casos de obesidad infantil y la conversión hacia infantes con diabetes tipo 2, esta nueva generación tendrá una expectativa de horizonte de vida menor a la de sus padres” y nada hay más aberrante en la naturaleza que el que un padre entierre a sus hijos.
En fin, como ya se ha dicho en este espacio, la educación y conocimiento de la enfermedad es uno de los pilares para alcanzar un excelente tratamiento.
miércoles, 18 de mayo de 2011
Diabetes, su posible prevención o cura y la conquista del espacio.
La afirmación y posterior negación de una posible relación entre los dos temas del título tiene que ver más con el concepto del viaje espacial que con el desarrollo tecnológico que se ha venido dando desde finales de los años 30’s del siglo pasado en cuanto tecnología espacial se refiere. Desde este punto de vista, podremos afirmar que gran parte de la investigación desarrollada por la ciencia relacionada con el tema espacial, ha contribuido enormemente a los avances en otras ramas del conocimiento, incluida la ciencia médica y, que como parte del proceso de miniaturización requerido para aligerar la carga de naves espaciales nos ha dejado gran cantidad de aparatos compactos en el ramo de la ingeniería biomédica, aunque no era ese su propósito original.
La Ciencia y la Tecnología han ido avanzando en paralelo en casi todas las ramas del conocimiento humano y no dejamos de sorprendernos con lo que día a día se reporta sobre los hallazgos de la ciencia en múltiples centros dedicados a la investigación y docencia. Tema en que por cierto estamos muy atrasados en México, pero ese será tratado en otra entrega.
La razón de este comentario lo hago puesto que llegó a mis manos un reporte del NIDDK (Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Digestivas y del Riñón, por sus siglas en inglés), intitulado “Cross-Cutting Sience” que se me ocurre traducir como Ciencia Multidisciplinaria, ya que el literal sería algo así como “Ciencia de Disección”, en el mejor sentido de disectar o cortar un ser viviente para estudiarlo transversalmente. La idea de este documento es la de difundir algunas investigaciones que se están haciendo a nivel celular y genética avanzada, tratando de identificar con mucho cuidado la etiología -los factores que dan origen-, de la diabetes.
A reserva de escribir más ampliamente sobre estos temas en la próxima entrada, por lo pronto esbozo un adelanto de lo publicado. En lo relativo a diabetes tipo 1, que todos sabemos que se origina de un proceso autoinmune en que el propio organismo produce de forma aberrante auto anticuerpos B y, detalles por platicar más adelante, puede estar relacionado con un gene llamado deaf1 (sordo1), que pueda jugar un papel de protección contra la formación de los auto anticuerpos B, de acuerdo a pruebas con ratones.
Sobre la diabetes tipo 2, parece ser que cada vez hay más pistas para relacionarla con la obesidad, en cuanto a mecanismo para almacenar grasa en los adipocitos (las células especializadas para almacenar la grasa de reserva energética). Ello lo hacen al encontrar un vínculo entre la obesidad y la respuesta inflamatoria del sistema inmune (sí, cada vez que nos cortamos o nos golpeamos o alguna parte del cuerpo se infecta, el cuerpo se inflama en esa área y esa es, precisamente, la Respuesta Inflamatoria del Sistema Inmune).
Bueno, pues parece ser que en el proceso de engordar, según el cuerpo toma más y más calorías, las células grasas (adipocitos), incrementan su tamaño para alcanzar la capacidad requerida –eso lo sabíamos ya desde antes. Sin embargo, todo indica que eventualmente la célula se sobrecarga y comienza a liberar moléculas –no se especifica de qué tipo-, que atraen a los llamados macrófagos o células inflamatorias. Conforme este proceso continua, más y más macrófagos son “reclutados” por las células grasas provocando un estado de inflamación crónica y este contribuye a la resistencia a la insulina y, eventualmente, la diabetes tipo 2.
Entonces, cada vez estamos más cerca de hallar la cura para la diabetes, tanto de tipo 1 como de tipo 2 y adicionalmente acabar con un largo catálogo de daños causados por las complicaciones agudas y crónicas que deja la vida con diabetes. La pregunta es, ¿qué tan cerca? Al parecer aun estamos a buena distancia para que terapias ahora experimentales y ensayadas solamente con animales de laboratorio, nos lleguen de manera comercial y se pongan al alcance de todos los diabéticos a precios que conviertan la salud en una realidad y no en una marca de marginación.
Es aquí donde hago un alto y retomo el tema de los viajes espaciales. Como comentario diré que soy un apasionado del pensamiento lógico-científico y que aparte de soñar con la posibilidad de un milagro que se no llegará ni en hierbas, raíces, jugos o pastillas de esas que se anuncian con tanta vehemencia en todos los medios de comunicación, no pierdo la esperanza de que la magia se haga y ¡zas! Quede curado para siempre.
Pero la dura realidad se impone y mi fe se deposita en la inteligencia humana dedicada a la buena investigación y desarrollo de una o más terapias que funcionen. La verdad que por lo familiar que nos resultan, a veces perdemos la capacidad de asombro ante milagros como el de la insulina inyectable o los hipoglucemiantes orales o, más aun, las bombas de insulina, los glucómetros individuales y podría seguir describiendo maravillas de la tecnología que hoy nos dan oportunidades no solo de vida, sino de calidad de vida que generaciones que nos precedieron jamás conocieron. Alimentos light, educadores en diabetes, ejércitos de nutriólogos, médicos mucho mejor preparados y conscientes y, lo mas importante, presupuestos mundiales de cifras impresionantes, dedicados a la investigación de las causas de la diabetes, formas de prevenirla, curarla, paliarla y un largo etcétera.
Los viajes espaciales no se quedan atrás en cuanto a la demanda de inteligencia, recursos económicos y esfuerzo dedicados a hacerlos realidad. Pero seguimos viviendo en la tierra y aparte de la luna –distancia máxima fuera de este planeta, alcanzada por la humanidad-, ningún ser humano ha llegado más allá de ese límite. Sí, por supuesto que sabemos qué se necesita para construir naves espaciales, para sobrevivir en el espacio, para despegar una nave y hacerla regresar de manera segura. Sin embargo, no estamos viajando por –lo pongo facilito-, nuestro sistema solar, no muy lejos, digamos entre Venus y Marte con la tierra como eje. Cualquier científico que se respete que tenga vínculos con alguna de las agencias espaciales que operan en el mundo, estará de acuerdo con la anterior afirmación. La pregunta de nuevo es, ¿por qué no lo estamos haciendo?
La respuesta es casi la misma que la de la cura de la diabetes. Sabemos en teoría lo que se necesita para resolver el problema, pero –sí, ese odioso pero-, la tecnología o conjunto de tecnologías que lo podrán hacer posible sin riesgos ni daños colaterales y reacciones secundarias adversas, están aun en etapa embrionaria y en desarrollo. Aunque sabemos qué hacer aun no hemos madurado el conocimiento tecnológico necesario para lograrlo. Imagino la frustración de un hipotético genio Egipcio en la edad de bronce que hubiese desarrollado la idea del viaje espacial y, adelantado a su época hubiese calculado todo lo necesario para viajar, no lejos, digamos a Júpiter, bien dentro de nuestro sistema solar. El tener el proyecto resuelto no le serviría de nada pues la tecnología de su tiempo distaba muchísimo para permitirle lo necesario para cristalizar su sueño. El concepto sería válido, solamente es cuestión de seguir en el camino del desarrollo necesario para alcanzar las metas deseadas; no importa si es la conquista del espacio o la cura de la diabetes.
Así pues, todo es cuestión de alcanzar el correcto grado de desarrollo.
viernes, 13 de mayo de 2011
Una Nueva Luz En El Horizonte
Hoy que vuelvo a asomarme a este foro por tanto tiempo estático, no voy a hablar específicamente de diabetes, alimentación, medicamentos, obesidad, ni ningún otro tema relacionado directamente con la salud. Voy a hablar de la evolución –no en el sentido estrictamente Darwiniano- sino la que está ocurriendo de manera sumamente acelerada en los medios masivos de comunicación.
Este blog es un excelente ejemplo de esta evolución de medios. Haciendo memoria, fue el 30 de noviembre de 2006, hace ya casi cuatro años y medio, en que tomé por primera vez la tarea de vaciar mis pensamientos en forma electrónica y, a sugerencia de mi hija mayor, “colgarlos” en la red.
En ese entonces comenzábamos a ver el crecimiento explosivo del internet y la proliferación de páginas con terminaciones como .com, .gob, .org, .net, etc. Se hablaba incipientemente de la internet II y se comenzaba a vislumbrar un escenario de portabilidad y digitalización acelerada.
Hoy día, al menos en México, es cada vez menos la gente que vive realmente al margen de las comunicaciones y aunque el camino es largo y la desigualdad pesa, es difícil –particularmente en zonas urbanas-, vivir completamente incomunicados. En el lapso transcurrido entre el nacimiento de este blog y hoy en que tecleo estas líneas en mi laptop, los recursos de comunicación se han multiplicado más allá de lo que pudiera estar actualizado a mi paso de tortuga tecnológica. Nombres de aplicaciones antes fuera de la arena de la competencia que hoy están haciendo desaparecer a los tradicionalmente dominantes. Así como le pasó en su momento a la radio de onda corta, rebasada por la Amplitud Modulada (AM) y ésta a su vez por la Frecuencia Modulada (FM), hoy la Televisión (TV) abierta ha sido gradualmente desplazada, primero por la televisión por cable y luego por antena. El medio más atendido es internet, esa extraña red de redes, multifacética y compleja; libre para todos y gran regulador y definidor de la sociedad de próxima generación. Accesible por infinidad de medios, desde el cable de fibra óptica hasta las tecnologías 3G y lo que le sigue. Nombres cada vez más familiares como Bluetoot, WiFi, Google, Facebook, Flickr, Twitter, YouTube, iTunes, y los aparatos cuyo nombre comienza con la i.
Así que con tanta comunicación a la mano (si se tiene el correspondiente equipo, a saber PC, laptop o “Smartphone”, claro), el intercambio de todo tipo de mensajes crece de manera exponencial y cada vez es más feroz la competencia por captar ese breve espacio de atención que nos reafirma como seres vivos en el bullicioso mundo virtual. Entre mensajes que expresan amistad, estados de ánimo, intercambio de implementos de granja o la votación sobre MI tema favorito, se consumen horas y más horas de esfuerzos por “ser alguien” en los múltiples mundos virtuales. Aquí se podría repetir el aforismo de Andy Warhol cuando profetizó: “En el futuro, todo mundo tendrá sus quince minutos de fama”; aunque desde 1968 cuando dicha frase fue acuñada a la fecha, la velocidad de las comunicaciones es tal que probablemente esos quince minutos se hayan modificado a quince segundos.
Esta es pues una de las varias razones que me llevan a regresar a este ya anticuado medio de comunicación. Digo anticuado por que la moda va imponiendo textos cortos, de muy rápida lectura con uso de abreviaturas y sin reglas de ortografía y carentes de sintaxis. Sin embargo, es posible que haya quien se tome el tiempo de leerlos y eso me anima. Además que los foros dedicados a compartir temas de salud, en particular a diabetes y padecimientos asociados también se multiplican y con ello la posibilidad de un mayor número de destinatarios posiblemente interesados.
Cuando empecé a escribir y publicar, nunca imaginé que alguien me leyera y mi sorpresa fue enorme y grata cuando empezaron a llegar los comentarios y, en general la opinión que lo escrito era considerado de valor. Al principio me parecía el viejo ejercicio del náufrago que lanza mensajes al mar dentro botellas con la esperanza que alguna llegue a manos de algún lector que por ese medio se entere de las peripecias que narra y algún detalle del autor.
Finalmente, a pesar de la competencia y la enormidad de mensajes enviados en botellas digitales que suman los miles de miles y de miles, lanzo de nuevo mi botella en la esperanza de que alguien la encuentre, destape y lea. ¿Las posibilidades? Enormes, cada vez hay más gente enviando pensamientos y pescando en esta mar digital.
viernes, 14 de noviembre de 2008
Día Mundial de la Diabetes.
Hoy se conmemora el Día Mundial de
Podemos pensar en la economía del Sistema de Salud o bien en la individual. Quisiera pensar en ambas y bordar un poco en lo que ello significa.
Comenzaré haciendo un repaso de lo que potencialmente nos puede llegar a pasar como diabéticos si no llevamos un estricto control de nuestras glucemias y, con ello, nuestro estilo de vida. Lo que todos sabemos, es que las complicaciones a nuestra salud son el resultado de un descontrol y que suelen presentarse en dos sabores: Agudas y crónicas.
Las complicaciones agudas son básicamente tres y dos están relacionadas a niveles elevados de glucosa y la otra, al extremo opuesto. En efecto, hablamos de la temida Cetoacedosis Diabética, el “coco” de quienes padeciendo DM1 desarrollan hiperglucemia. Para quienes vivimos con DM2 el fantasma de la glucosa alta se conoce como Coma Hiperosmolar. En palabras más familiares, estamos hablando de las dos variedades del temido y gravísimo “coma diabético”. En el otro extremo y no menos peligrosa, esta
La otra parte de las complicaciones está conformada con un sinnúmero de afecciones que representan el deterioro gradual pero inexorable que el exceso de glucosa y grasas perniciosas van causando a diferentes órganos al irse dañando por taponamiento y endurecimiento, los vasos sanguíneos que los alimentan. En resumen, no queda ninguna célula, tejido, órgano o sistema a salvo del deterioro conforme avanza el tiempo. Sin embargo, se han identificado varias complicaciones como las de mayor impacto y que marcan –así como las señales en las carreteras-, el avance del daño conforme pasa el tiempo. Por ello encontramos que las más significativas son
Por ello, transitando del “micro” hacia el “macro”, veremos el impacto económico que produce tanta dulzura.
Primeramente, al diagnóstico diabético, sigue un proceso que incluye la prescripción de los medicamentos que se tendrán que suministrar prácticamente de por vida, además de un régimen de cuidados especiales que incluyen un cambio en los esquemas de alimentación y la práctica de ejercicio de forma rutinaria. Si sumamos los factores producidos por estos cambios y los contabilizamos, veremos que el impacto sobre nuestro presupuesto familiar, será definitivamente notorio. Ser diabético cuesta mucho dinero en base diaria. Si tomamos insulina o hipoglucemiantes, ya sea solos o en combinación, además de otros medicamentos para prevenir o controlar hipertensión, accidentes vasculares y lípidos, más el indispensable glucómetro, las tiras reactivas, las jeringas y agujas especiales, pruebas periódicas de laboratorio; estamos hablando de gastos que conservadoramente pueden ascender a rangos de
Pero…, toda historia tiene un pero. Y este aparece cuando las complicaciones crónicas comienzan a aparecer. Estas, como el amanecer, van llegando de a poquito, suavemente, imperceptiblemente, hasta que casi sin notarlo brota un torrente de luz y ya es de día. Lamentablemente, y por esas mismas características, vamos dejando avanzar estas complicaciones hasta que sus consecuencias son devastadoras y hay que tomar medidas mayores para tratar de frenar el daño, si es que aun hay posibilidades. Y es en este esfuerzo donde aparecen los gastos mayores –médicamente hablando- y el principal componente del costo “macro” de la diabetes. ¿Diálisis?, ¿amputación?, ¿cirugía en ojos?, ¿hospitalización?, ¿terapia intensiva o media? Y un largo etcétera de costos aunado al material quirúrgico, medicamentos especiales, materiales de curación, honorarios de cirujanos, anestesistas y demás gastos asociados.
Si nos ponemos detallistas al respecto, veremos que en el caso de las complicaciones –que se convierten en ese Jinete de
Veamos rápidamente algunas cifras publicadas hoy por
- Cada 10 segundos hay una muerte por causas relacionadas con la diabetes. (piensa en los que están muriendo mientras lees estas líneas).
- Cada 10 segundos habrá 2 personas que desarrollarán algún tipo de diabetes. (Si tienes diabetes, seguro que tuviste tus 5 segundos de fama estadística, al igual que yo).
- Este 14 de noviembre de 2008, habitamos el planeta 250 millones de personas con diabetes y para el 2025 seremos 380 millones.
- Hay más de medio millón de niños menores de 15 años viviendo con diabetes tipo 1, además que esta cifra se incrementa a razón de 200 casos por día.
- Además de las cifras del párrafo anterior, cerca de 75,000 niños en países en desarrollo, tienen diabetes tipo 1, pero no los medios para atención médica adecuada.
- La tasa de adquisición de diabetes 1 para niños en edad preescolar llega a niveles del 5%.
- Debido a factores como sedentarismo y sobre ingesta de calorías, se han reportado casos de diabetes tipo 2 en niños de 8 años de edad, tanto en países desarrollados como en desarrollo.
Y podríamos seguir citando cifras y más cifras. Pero, este es un buen punto para detenernos y reflexionar de nuevo el por qué cada vez se levantan más voces y se hacen más esfuerzos para lograr hacer conciencia del enorme problema que ha llegado a ser la diabetes: La gente se muere y, además, se va incapacitando en el proceso.
No importa si los costos de tener y vivir con diabetes, del tipo que sea, los pago de mi bolsillo o salen del sistema de salud al que pueda estar afiliado. Finalmente, es un dinero que pudo haber tenido un mejor empleo, especialmente si soy yo (o tu que lo estas leyendo), el sujeto del tratamiento a una complicación. Al final, no importa quién lo pague, quien sufre el daño, la incapacidad y la muerte, es quien aporta el precio mayor, la propia vida.
lunes, 21 de julio de 2008
Obesidad y diabetes.

Agradezco a Ramón III quien dejó un interesante comentario al blog del 15 de junio de 2007. Ha pasado más de un año de esa entrada que trató sobre la, entonces sorprendente, relación entre la cirugía bariátrica y la desaparición de las glucemias elevadas en los diabéticos tipo 2 (DM2), lo que en aquel entonces inducía a pensar en la cura para la DM2.







