domingo, 22 de mayo de 2011
La Enzima PKC-delta
El casi enigmático título de la entrada de hoy, tiene que ver con la llamada medicina de frontera y más particularmente con la ahora cada vez más famosa Genómica o ciencia del estudio del material genético. El tema es sobre una enzima que se piensa tiene una importante función como modificadora del desarrollo de la resistencia a la insulina y la acumulación de grasa en el Hígado. Temas centrales en las teorías dominantes sobre la evolución de condiciones tales como la obesidad y la diabetes.
Por supuesto que como lo primero es lo primero, haré un reconocimiento a la fuente de esta información para dar, posteriormente, un repaso al hallazgo publicado.
El dato lo obtengo de la publicación periódica “The Discovery Diary” que amablemente me envía por correo el Joslin Diabetes Center y que en esta entrega del 19 de mayo incluye un artículo intitulado “Tale of Two Mice Pinpoints Insulin Resistance Factor” Algo así como “La Historia de Dos Ratones Hace Resaltar un Factor de Resistencia a la Insulina”, destacando el importante papel de la Insulina en el mecanismo de conversión de la glucosa en energía.
El relato menciona cómo a través de experimentos con ratones identificaron la enzima llamada PKC-delta como un modificador importante para el desarrollo de la resistencia a la insulina, diabetes y el hígado graso en los roedores. Lo más interesante es que los investigadores han encontrado evidencia de un papel similar de dicha enzima en humanos. Lo que la convierte en un muy claro candidato objetivo para el desarrollo de medicamentos para controlar desde la resistencia a la insulina hasta la condición de hígado graso, pasando por la diabetes y su precursora, la resistencia a la insulina.
La historia nos da una idea aproximada y de manera muy sencilla de entender, la forma cómo se realizó la complicadísima identificación de genes individuales en los grupos cromosómicos y se hizo hasta encontrar una primera y muy importante pista del culpable en cuestión y su biológico escondite. Lo que me fascinó de la historia es cómo localizaron en el área del cromosoma 14 una destacada actividad de la enzima PKC-delta que la identifica como la parte activa en el desarrollo de los problemas que analizamos.
El método fue obtener una cruza genética a partir de dos familias de ratones (la “B6” y la “129”), que presentan características opuestas. Mientras que la primera es propensa a la obesidad, diabetes e hígado graso, en la segunda prácticamente no hay esos casos. Se sometió a una dieta rica en grasa a ambas familias y se encontró que en la denominada B6 los niveles de la enzima PKC-delta casi se triplicaron con respecto a la 129.
Al realizar biopsias en hígados humanos se demostró que los niveles de la enzima PKC-delta son mucho mayores en personas obesas o con diabetes, ya que “la gente con diabetes tiende a poseer hígado graso y ello también perece estar correlacionado con la actividad de la PKC-delta”, declara el Dr. Kahan, líder del estudio.
Al ampliar la investigación un poco más, me topé con un artículo publicado en el Blog DeMedicina, publicado el seis de octubre de 2007, donde menciona exactamente el mismo principio de investigación con ratones genéticamente modificados, pero el nombre con el que bautizan a la enzima es PKC-epsilon (diferente letra griega, pero mismo daño al final)
La conclusión de esta historia es que sí se puede desarrollar un medicamento que permita inhibir la actividad de la enzima PKC-delta (o épsilon, para el caso), en el hígado y otros tejidos y que podría ser un posible apoyo en el tratamiento de la diabetes y la enfermedad del hígado graso el cual se ubica en segundo lugar por detrás del alcohol como causa de falla hepática.
Esperemos que la ciencia médica arroje luz y aclare el nombre o si se trata de dos sustancias hermanas, pero como escribo arriba, lo importante de la historia está en que la investigación farmacéutica tiene un objetivo claro al cual apuntar.
sábado, 21 de mayo de 2011
¡Actuemos ya! contra la Diabetes
Desde el pasado 14 de este mes, la WHO (Organización Mundial de la Salud, por sus siglas en inglés) lanzó la campaña ¡Actuemos ya! Contra la Diabetes. Se pretende que buena parte de sus objetivos sean una realidad y otros más se pongan en marcha plena entre su lanzamiento hasta el día mundial de la Diabetes que se conmemora cada 14 de noviembre, en un esfuerzo que tiene una duración programada de tres años.
La propuesta básica de la campaña es desarrollar una promoción intensiva del concepto LA DIABETES MATA, cuyo propósito es “estimular y apoyar medidas efectivas para la vigilancia, prevención y control de la diabetes”. El enfoque prioritario son las comunidades de bajo y medio ingreso, especialmente en países en vías de desarrollo.
Dentro de las acciones planeadas y que se pretende conlleven impacto al nivel de los sistemas de salud de los países objetivo, hay cuatro mensajes básicos que se pretende ir dejando de manera permanente en la población en lo general y, muy particularmente, a quienes ya cuentan con diagnóstico confirmado.
1er mensaje: La diabetes es una condición que amenaza la vida.
2º mensaje: La diabetes es una condición común y su frecuencia está elevándose de forma alarmante en todo el mundo.
3er mensaje: Es posible llevar una vida completa y saludable teniendo diabetes.
4º mensaje: En muchos casos, la diabetes se puede prevenir.
Este es un resumen de un documento de veintiún páginas y por supuesto aborda los temas anteriores con mucho más detalle.
Por supuesto que el documento está disponible en la página de la OMS y quien tenga la suficiente curiosidad lo puede bajar siguiendo la liga. Viene en varios idiomas y la versión que comento es la española.
La belleza del documento es que resume en unas poquísimas páginas todo un concepto de educación al diabético de lo que el más común de los sentidos comunes dicta: un diabético está en un riesgo mucho mayor de perder la vida que una persona “sana” o al menos no diabética. Que no existe una característica específica que nos condene o nos libre de poderla padecer, cualquiera podemos enfermarnos de diabetes (bueno, yo ya). Sumamente importante también es decir que tampoco es el fin del mundo y que podemos optar por decidir llevar un estilo de vida saludable y pleno con solo seguir un conjunto de normas básicas y un a buena dosis de disciplina. Finalmente, un concepto que a veces no “pelamos” hasta que es demasiado tarde y que es el tener la conciencia de que pudimos haber prevenido la diabetes, especialmente los que tenemos la tipo 2.
En este último concepto quisiera agregar un poquito más, dado que me parece el que mayor relevancia representa ya que la mejor forma de frenar los enormes problemas derivados de la diabetes y sus complicaciones es, obviamente, prevenirla. Lo malo es que no podemos medir aquello que NO ocurre. Imaginemos un mundo hipotético donde una población bien educada hiciera lo necesario para no contraer diabetes. Si no hubiese poblaciones afectadas contra las cuales comparar, ¿cómo podría medirse la efectividad de una medida preventiva?, ¿cómo mantener el interés en aquello que no existe?
Sin embargo, en nuestra realidad tenemos la experiencia del daño que causa la diabetes y que en una sociedad sedentaria, sobrealimentada y displicente, la velocidad con la que se incrementa cada día la aparición de casos de diabetes es realmente alarmante. Uno de los conceptos que mayor impacto me ha causado es aquel que dice que: “de no hacerse nada para revertir la actual tendencia de casos de obesidad infantil y la conversión hacia infantes con diabetes tipo 2, esta nueva generación tendrá una expectativa de horizonte de vida menor a la de sus padres” y nada hay más aberrante en la naturaleza que el que un padre entierre a sus hijos.
En fin, como ya se ha dicho en este espacio, la educación y conocimiento de la enfermedad es uno de los pilares para alcanzar un excelente tratamiento.
miércoles, 18 de mayo de 2011
Diabetes, su posible prevención o cura y la conquista del espacio.
La afirmación y posterior negación de una posible relación entre los dos temas del título tiene que ver más con el concepto del viaje espacial que con el desarrollo tecnológico que se ha venido dando desde finales de los años 30’s del siglo pasado en cuanto tecnología espacial se refiere. Desde este punto de vista, podremos afirmar que gran parte de la investigación desarrollada por la ciencia relacionada con el tema espacial, ha contribuido enormemente a los avances en otras ramas del conocimiento, incluida la ciencia médica y, que como parte del proceso de miniaturización requerido para aligerar la carga de naves espaciales nos ha dejado gran cantidad de aparatos compactos en el ramo de la ingeniería biomédica, aunque no era ese su propósito original.
La Ciencia y la Tecnología han ido avanzando en paralelo en casi todas las ramas del conocimiento humano y no dejamos de sorprendernos con lo que día a día se reporta sobre los hallazgos de la ciencia en múltiples centros dedicados a la investigación y docencia. Tema en que por cierto estamos muy atrasados en México, pero ese será tratado en otra entrega.
La razón de este comentario lo hago puesto que llegó a mis manos un reporte del NIDDK (Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Digestivas y del Riñón, por sus siglas en inglés), intitulado “Cross-Cutting Sience” que se me ocurre traducir como Ciencia Multidisciplinaria, ya que el literal sería algo así como “Ciencia de Disección”, en el mejor sentido de disectar o cortar un ser viviente para estudiarlo transversalmente. La idea de este documento es la de difundir algunas investigaciones que se están haciendo a nivel celular y genética avanzada, tratando de identificar con mucho cuidado la etiología -los factores que dan origen-, de la diabetes.
A reserva de escribir más ampliamente sobre estos temas en la próxima entrada, por lo pronto esbozo un adelanto de lo publicado. En lo relativo a diabetes tipo 1, que todos sabemos que se origina de un proceso autoinmune en que el propio organismo produce de forma aberrante auto anticuerpos B y, detalles por platicar más adelante, puede estar relacionado con un gene llamado deaf1 (sordo1), que pueda jugar un papel de protección contra la formación de los auto anticuerpos B, de acuerdo a pruebas con ratones.
Sobre la diabetes tipo 2, parece ser que cada vez hay más pistas para relacionarla con la obesidad, en cuanto a mecanismo para almacenar grasa en los adipocitos (las células especializadas para almacenar la grasa de reserva energética). Ello lo hacen al encontrar un vínculo entre la obesidad y la respuesta inflamatoria del sistema inmune (sí, cada vez que nos cortamos o nos golpeamos o alguna parte del cuerpo se infecta, el cuerpo se inflama en esa área y esa es, precisamente, la Respuesta Inflamatoria del Sistema Inmune).
Bueno, pues parece ser que en el proceso de engordar, según el cuerpo toma más y más calorías, las células grasas (adipocitos), incrementan su tamaño para alcanzar la capacidad requerida –eso lo sabíamos ya desde antes. Sin embargo, todo indica que eventualmente la célula se sobrecarga y comienza a liberar moléculas –no se especifica de qué tipo-, que atraen a los llamados macrófagos o células inflamatorias. Conforme este proceso continua, más y más macrófagos son “reclutados” por las células grasas provocando un estado de inflamación crónica y este contribuye a la resistencia a la insulina y, eventualmente, la diabetes tipo 2.
Entonces, cada vez estamos más cerca de hallar la cura para la diabetes, tanto de tipo 1 como de tipo 2 y adicionalmente acabar con un largo catálogo de daños causados por las complicaciones agudas y crónicas que deja la vida con diabetes. La pregunta es, ¿qué tan cerca? Al parecer aun estamos a buena distancia para que terapias ahora experimentales y ensayadas solamente con animales de laboratorio, nos lleguen de manera comercial y se pongan al alcance de todos los diabéticos a precios que conviertan la salud en una realidad y no en una marca de marginación.
Es aquí donde hago un alto y retomo el tema de los viajes espaciales. Como comentario diré que soy un apasionado del pensamiento lógico-científico y que aparte de soñar con la posibilidad de un milagro que se no llegará ni en hierbas, raíces, jugos o pastillas de esas que se anuncian con tanta vehemencia en todos los medios de comunicación, no pierdo la esperanza de que la magia se haga y ¡zas! Quede curado para siempre.
Pero la dura realidad se impone y mi fe se deposita en la inteligencia humana dedicada a la buena investigación y desarrollo de una o más terapias que funcionen. La verdad que por lo familiar que nos resultan, a veces perdemos la capacidad de asombro ante milagros como el de la insulina inyectable o los hipoglucemiantes orales o, más aun, las bombas de insulina, los glucómetros individuales y podría seguir describiendo maravillas de la tecnología que hoy nos dan oportunidades no solo de vida, sino de calidad de vida que generaciones que nos precedieron jamás conocieron. Alimentos light, educadores en diabetes, ejércitos de nutriólogos, médicos mucho mejor preparados y conscientes y, lo mas importante, presupuestos mundiales de cifras impresionantes, dedicados a la investigación de las causas de la diabetes, formas de prevenirla, curarla, paliarla y un largo etcétera.
Los viajes espaciales no se quedan atrás en cuanto a la demanda de inteligencia, recursos económicos y esfuerzo dedicados a hacerlos realidad. Pero seguimos viviendo en la tierra y aparte de la luna –distancia máxima fuera de este planeta, alcanzada por la humanidad-, ningún ser humano ha llegado más allá de ese límite. Sí, por supuesto que sabemos qué se necesita para construir naves espaciales, para sobrevivir en el espacio, para despegar una nave y hacerla regresar de manera segura. Sin embargo, no estamos viajando por –lo pongo facilito-, nuestro sistema solar, no muy lejos, digamos entre Venus y Marte con la tierra como eje. Cualquier científico que se respete que tenga vínculos con alguna de las agencias espaciales que operan en el mundo, estará de acuerdo con la anterior afirmación. La pregunta de nuevo es, ¿por qué no lo estamos haciendo?
La respuesta es casi la misma que la de la cura de la diabetes. Sabemos en teoría lo que se necesita para resolver el problema, pero –sí, ese odioso pero-, la tecnología o conjunto de tecnologías que lo podrán hacer posible sin riesgos ni daños colaterales y reacciones secundarias adversas, están aun en etapa embrionaria y en desarrollo. Aunque sabemos qué hacer aun no hemos madurado el conocimiento tecnológico necesario para lograrlo. Imagino la frustración de un hipotético genio Egipcio en la edad de bronce que hubiese desarrollado la idea del viaje espacial y, adelantado a su época hubiese calculado todo lo necesario para viajar, no lejos, digamos a Júpiter, bien dentro de nuestro sistema solar. El tener el proyecto resuelto no le serviría de nada pues la tecnología de su tiempo distaba muchísimo para permitirle lo necesario para cristalizar su sueño. El concepto sería válido, solamente es cuestión de seguir en el camino del desarrollo necesario para alcanzar las metas deseadas; no importa si es la conquista del espacio o la cura de la diabetes.
Así pues, todo es cuestión de alcanzar el correcto grado de desarrollo.
viernes, 13 de mayo de 2011
Una Nueva Luz En El Horizonte
Hoy que vuelvo a asomarme a este foro por tanto tiempo estático, no voy a hablar específicamente de diabetes, alimentación, medicamentos, obesidad, ni ningún otro tema relacionado directamente con la salud. Voy a hablar de la evolución –no en el sentido estrictamente Darwiniano- sino la que está ocurriendo de manera sumamente acelerada en los medios masivos de comunicación.
Este blog es un excelente ejemplo de esta evolución de medios. Haciendo memoria, fue el 30 de noviembre de 2006, hace ya casi cuatro años y medio, en que tomé por primera vez la tarea de vaciar mis pensamientos en forma electrónica y, a sugerencia de mi hija mayor, “colgarlos” en la red.
En ese entonces comenzábamos a ver el crecimiento explosivo del internet y la proliferación de páginas con terminaciones como .com, .gob, .org, .net, etc. Se hablaba incipientemente de la internet II y se comenzaba a vislumbrar un escenario de portabilidad y digitalización acelerada.
Hoy día, al menos en México, es cada vez menos la gente que vive realmente al margen de las comunicaciones y aunque el camino es largo y la desigualdad pesa, es difícil –particularmente en zonas urbanas-, vivir completamente incomunicados. En el lapso transcurrido entre el nacimiento de este blog y hoy en que tecleo estas líneas en mi laptop, los recursos de comunicación se han multiplicado más allá de lo que pudiera estar actualizado a mi paso de tortuga tecnológica. Nombres de aplicaciones antes fuera de la arena de la competencia que hoy están haciendo desaparecer a los tradicionalmente dominantes. Así como le pasó en su momento a la radio de onda corta, rebasada por la Amplitud Modulada (AM) y ésta a su vez por la Frecuencia Modulada (FM), hoy la Televisión (TV) abierta ha sido gradualmente desplazada, primero por la televisión por cable y luego por antena. El medio más atendido es internet, esa extraña red de redes, multifacética y compleja; libre para todos y gran regulador y definidor de la sociedad de próxima generación. Accesible por infinidad de medios, desde el cable de fibra óptica hasta las tecnologías 3G y lo que le sigue. Nombres cada vez más familiares como Bluetoot, WiFi, Google, Facebook, Flickr, Twitter, YouTube, iTunes, y los aparatos cuyo nombre comienza con la i.
Así que con tanta comunicación a la mano (si se tiene el correspondiente equipo, a saber PC, laptop o “Smartphone”, claro), el intercambio de todo tipo de mensajes crece de manera exponencial y cada vez es más feroz la competencia por captar ese breve espacio de atención que nos reafirma como seres vivos en el bullicioso mundo virtual. Entre mensajes que expresan amistad, estados de ánimo, intercambio de implementos de granja o la votación sobre MI tema favorito, se consumen horas y más horas de esfuerzos por “ser alguien” en los múltiples mundos virtuales. Aquí se podría repetir el aforismo de Andy Warhol cuando profetizó: “En el futuro, todo mundo tendrá sus quince minutos de fama”; aunque desde 1968 cuando dicha frase fue acuñada a la fecha, la velocidad de las comunicaciones es tal que probablemente esos quince minutos se hayan modificado a quince segundos.
Esta es pues una de las varias razones que me llevan a regresar a este ya anticuado medio de comunicación. Digo anticuado por que la moda va imponiendo textos cortos, de muy rápida lectura con uso de abreviaturas y sin reglas de ortografía y carentes de sintaxis. Sin embargo, es posible que haya quien se tome el tiempo de leerlos y eso me anima. Además que los foros dedicados a compartir temas de salud, en particular a diabetes y padecimientos asociados también se multiplican y con ello la posibilidad de un mayor número de destinatarios posiblemente interesados.
Cuando empecé a escribir y publicar, nunca imaginé que alguien me leyera y mi sorpresa fue enorme y grata cuando empezaron a llegar los comentarios y, en general la opinión que lo escrito era considerado de valor. Al principio me parecía el viejo ejercicio del náufrago que lanza mensajes al mar dentro botellas con la esperanza que alguna llegue a manos de algún lector que por ese medio se entere de las peripecias que narra y algún detalle del autor.
Finalmente, a pesar de la competencia y la enormidad de mensajes enviados en botellas digitales que suman los miles de miles y de miles, lanzo de nuevo mi botella en la esperanza de que alguien la encuentre, destape y lea. ¿Las posibilidades? Enormes, cada vez hay más gente enviando pensamientos y pescando en esta mar digital.
viernes, 14 de noviembre de 2008
Día Mundial de la Diabetes.
Hoy se conmemora el Día Mundial de
Podemos pensar en la economía del Sistema de Salud o bien en la individual. Quisiera pensar en ambas y bordar un poco en lo que ello significa.
Comenzaré haciendo un repaso de lo que potencialmente nos puede llegar a pasar como diabéticos si no llevamos un estricto control de nuestras glucemias y, con ello, nuestro estilo de vida. Lo que todos sabemos, es que las complicaciones a nuestra salud son el resultado de un descontrol y que suelen presentarse en dos sabores: Agudas y crónicas.
Las complicaciones agudas son básicamente tres y dos están relacionadas a niveles elevados de glucosa y la otra, al extremo opuesto. En efecto, hablamos de la temida Cetoacedosis Diabética, el “coco” de quienes padeciendo DM1 desarrollan hiperglucemia. Para quienes vivimos con DM2 el fantasma de la glucosa alta se conoce como Coma Hiperosmolar. En palabras más familiares, estamos hablando de las dos variedades del temido y gravísimo “coma diabético”. En el otro extremo y no menos peligrosa, esta
La otra parte de las complicaciones está conformada con un sinnúmero de afecciones que representan el deterioro gradual pero inexorable que el exceso de glucosa y grasas perniciosas van causando a diferentes órganos al irse dañando por taponamiento y endurecimiento, los vasos sanguíneos que los alimentan. En resumen, no queda ninguna célula, tejido, órgano o sistema a salvo del deterioro conforme avanza el tiempo. Sin embargo, se han identificado varias complicaciones como las de mayor impacto y que marcan –así como las señales en las carreteras-, el avance del daño conforme pasa el tiempo. Por ello encontramos que las más significativas son
Por ello, transitando del “micro” hacia el “macro”, veremos el impacto económico que produce tanta dulzura.
Primeramente, al diagnóstico diabético, sigue un proceso que incluye la prescripción de los medicamentos que se tendrán que suministrar prácticamente de por vida, además de un régimen de cuidados especiales que incluyen un cambio en los esquemas de alimentación y la práctica de ejercicio de forma rutinaria. Si sumamos los factores producidos por estos cambios y los contabilizamos, veremos que el impacto sobre nuestro presupuesto familiar, será definitivamente notorio. Ser diabético cuesta mucho dinero en base diaria. Si tomamos insulina o hipoglucemiantes, ya sea solos o en combinación, además de otros medicamentos para prevenir o controlar hipertensión, accidentes vasculares y lípidos, más el indispensable glucómetro, las tiras reactivas, las jeringas y agujas especiales, pruebas periódicas de laboratorio; estamos hablando de gastos que conservadoramente pueden ascender a rangos de
Pero…, toda historia tiene un pero. Y este aparece cuando las complicaciones crónicas comienzan a aparecer. Estas, como el amanecer, van llegando de a poquito, suavemente, imperceptiblemente, hasta que casi sin notarlo brota un torrente de luz y ya es de día. Lamentablemente, y por esas mismas características, vamos dejando avanzar estas complicaciones hasta que sus consecuencias son devastadoras y hay que tomar medidas mayores para tratar de frenar el daño, si es que aun hay posibilidades. Y es en este esfuerzo donde aparecen los gastos mayores –médicamente hablando- y el principal componente del costo “macro” de la diabetes. ¿Diálisis?, ¿amputación?, ¿cirugía en ojos?, ¿hospitalización?, ¿terapia intensiva o media? Y un largo etcétera de costos aunado al material quirúrgico, medicamentos especiales, materiales de curación, honorarios de cirujanos, anestesistas y demás gastos asociados.
Si nos ponemos detallistas al respecto, veremos que en el caso de las complicaciones –que se convierten en ese Jinete de
Veamos rápidamente algunas cifras publicadas hoy por
- Cada 10 segundos hay una muerte por causas relacionadas con la diabetes. (piensa en los que están muriendo mientras lees estas líneas).
- Cada 10 segundos habrá 2 personas que desarrollarán algún tipo de diabetes. (Si tienes diabetes, seguro que tuviste tus 5 segundos de fama estadística, al igual que yo).
- Este 14 de noviembre de 2008, habitamos el planeta 250 millones de personas con diabetes y para el 2025 seremos 380 millones.
- Hay más de medio millón de niños menores de 15 años viviendo con diabetes tipo 1, además que esta cifra se incrementa a razón de 200 casos por día.
- Además de las cifras del párrafo anterior, cerca de 75,000 niños en países en desarrollo, tienen diabetes tipo 1, pero no los medios para atención médica adecuada.
- La tasa de adquisición de diabetes 1 para niños en edad preescolar llega a niveles del 5%.
- Debido a factores como sedentarismo y sobre ingesta de calorías, se han reportado casos de diabetes tipo 2 en niños de 8 años de edad, tanto en países desarrollados como en desarrollo.
Y podríamos seguir citando cifras y más cifras. Pero, este es un buen punto para detenernos y reflexionar de nuevo el por qué cada vez se levantan más voces y se hacen más esfuerzos para lograr hacer conciencia del enorme problema que ha llegado a ser la diabetes: La gente se muere y, además, se va incapacitando en el proceso.
No importa si los costos de tener y vivir con diabetes, del tipo que sea, los pago de mi bolsillo o salen del sistema de salud al que pueda estar afiliado. Finalmente, es un dinero que pudo haber tenido un mejor empleo, especialmente si soy yo (o tu que lo estas leyendo), el sujeto del tratamiento a una complicación. Al final, no importa quién lo pague, quien sufre el daño, la incapacidad y la muerte, es quien aporta el precio mayor, la propia vida.
lunes, 21 de julio de 2008
Obesidad y diabetes.

Agradezco a Ramón III quien dejó un interesante comentario al blog del 15 de junio de 2007. Ha pasado más de un año de esa entrada que trató sobre la, entonces sorprendente, relación entre la cirugía bariátrica y la desaparición de las glucemias elevadas en los diabéticos tipo 2 (DM2), lo que en aquel entonces inducía a pensar en la cura para la DM2.
lunes, 30 de junio de 2008
¡Ya están aquí las vacaciones!

Para todos aquellos que vivimos alrededor del cotidiano ciclo anual al que medimos con el calendario el cual nos separa el tiempo en doce meses y los meses los agrupa en cuatro estaciones, nos encontramos con que la llegada del medio tiempo coincide con los meses de junio, julio y agosto, lo que significa también, para quienes vivimos en el hemisferio norte, que el verano ya está aquí y es momento de tomar unas muy merecidas vacaciones. O al menos eso es lo que nos decimos para justificar esa compulsión a dejarlo todo, abandonar nuestra rutina y, si es posible, nuestro lugar de residencia y lanzarnos en busca de un asoleado espacio en alguna playa o algún otro sitio donde holgazanear unos días, en espera de tostar la piel mientras tratamos de recargar las ya casi agotadas baterías.
Todo alrededor de las vacaciones se convierte en prisas, caos y descontrol. Si no somos excelentes planificadores de eventos de descanso –yo no lo soy y apuesto a que la mayoría tampoco-, entonces nos encontraremos con no pocas sorpresas el tiempo que andemos fuera de casa, ese confortable refugio en que habitamos y nos mantiene seguros. Así es, salir de vacaciones implica abandonar nuestras zonas de confort, enfrentarnos a situaciones nuevas, cambiar horarios de levantarnos, acostarnos y la cantidad e intensidad de actividades que realizamos. En ello está la belleza de las vacaciones. Si no implicaran cierto grado de aventura, la opción sería encerrarnos en casa, leyendo novelas en la tina del baño para mantenernos en remojo con la ficción de la segura vacación segura.
Para quienes somos diabéticos, independientemente del tipo de diabetes que padezcamos, la vida diaria nos exige planeación, es decir, anticipar y definir qué necesidades tendremos durante el día y esto todos los días. Pero cuando salimos de viaje, especialmente en época de vacaciones, ¿qué cambios, previsiones y cuidados debemos de tener para no arriesgarnos a un descontrol que pudiera desencadenar en graves consecuencias?
El Joslin Diabetes Center publica en la Web un decálogo de medidas inteligentes a tomar para cuando salimos de vacaciones y las mal traduzco y comparto para quienes las puedan encontrar de utilidad. Estos consejos van dirigidos a todo tipo de diabéticos, por lo que usando un buen criterio, sabremos cuáles nos aplican y cuales no nos corresponden.
#1 Mantén tus suministros a la mano. Cualquiera que sea tu medio de transporte (avión, auto, barco o tren), asegúrate que todos los objetos relacionados con el control de tu diabetes estén accesibles fácilmente. Si vas a volar, pon todos tus suministros en una bolsa adecuada en material y tamaño pequeño. Si llevas tu glucómetro, insulina extra, o algún otro material sensible, asegúrate de llevarlo ahí mismo ya que el equipaje documentado puede quedar sujeto a temperaturas extremas de frío o calor. Si usas algún aparato para mantener fría la insulina, asegúrate que no sea congelante ya que congelada pierde su eficacia.
#2 Trata de mantenerte en tu rutina. Viajar es la mejor manera de sacar a los diabéticos de su rutina de cuidados sin que ello implique falla personal. El retraso de un vuelo puede significar espera de horas o si hay cambio de horario puede generar sensación de hambre cuando debiéramos estar dormidos. Los diabéticos debemos tratar de mantener nuestras rutinas lo más posible y ello puede implicar llevar a la mano colaciones extra para el avión. Quizá alguna requiera incluso mantenerse fresca. Una recomendación sería anotar nuestro número de asiento en el empaque y pedirle al personal de a bordo lo refrigeren en el área correspondiente.
#3 Obtén documentación. Lleva una nota o receta de tu médico en la que indique que tienes Diabetes y por ello la necesidad de cargar con tu medicación y otros suministros contigo. Si vas a un país con diferente idioma, manda hacer una traducción y sáca varias copias para distribuirlas con quienes viajen contigo, para que siempre tengas un respaldo.
#4 Informa a seguridad del aeropuerto que tienes diabetes. Cuando vueles, recuerda colocar tus suministros para diabetes en un pequeño contenedor por separado de otros líquidos que puedas llevar a bordo, facilitando así la inspección de seguridad.
#5 Prepárate siempre para tratar una baja en glucosa. Al viajar podemos alterar nuestra rutina normal tanto para los alimentos como medicamentos, insulina, la más crítica. También podemos andar de excursión o incrementando nuestra actividad física en general. Por ello debemos prepararnos para cuando nos baje la glucosa, llevando siempre caramelos, tabletas de glucosa –mejor opción pues no se derriten, explotan o de hacen pegajosas-, glucagón o aquello que nuestro médico nos haya recomendados.
#6 Investiga lo que comes. Si consumes insulina con los alimentos, haz tu mejor esfuerzo para estimar la cantidad de carbohidratos en tus comidas para que tu dosis sea la adecuada. Se recomienda hacer una investigación – siempre que se pueda-, sobre la comida local y se dan un par de direcciones en la red con información –desafortunadamente, solo en inglés-, que les comparto Calorie King y Nutrition Data Estos sitios, se supone, permiten verificar valores para una gran variedad de platillos. De cualquier manera, la recomendación es tomar muestras de sangre antes y después de las comidas para ver qué tanto afectan el control ya que es crucial mantener la glucosa en sus parámetros.
#7 Incrementa tus suministros. Puede que vayas a un lugar no muy lejano y sólo por una semana, pero es inteligente empacar como si se fuera a estar dos semanas. Haz una lista de lo necesario y revísala varias veces. Cita la lista el ejemplo de las bombas de insulina, en las que recomienda que verifiques con tu proveedor si hay algún sitio de préstamo de equipos en tu destino, por si acaso.
#8 Considera los cambios de zona horaria. Si usas bomba de insulina, asegúrate de ajustar el reloj de la bomba a la nueva hora local. Si no sabes cómo hacerlo, pide asistencia a tu equipo de especialistas en diabetes.
#9 Pruébate la glucosa en sangre. Viajar puede acarrear toda clase de efectos sobre el control de la diabetes. Por ejemplo, en el trayecto a tu destino, puedes permanecer sentado en una sola postura por lapsos prolongados. Mantén presente que la inactividad puede apresurar que tus niveles de glucosa se eleven; por el contrario, pasear y otras actividades físicas pueden disminuirla. Debido a los cambios de actividad, es importante controlar la glucosa antes y después de las comidas. Si no sabes cómo controlar los picos, asesórate con tu médico antes del viaje.
#10 Dile a todos que tienes diabetes. Aunque no siempre es agradable pues te puedes cruzar con esa piadosa mirada de “ay, pobrecita criaturita” es importante que quienes viajen contigo sepan que tienes diabetes. Hazles saber lo que necesitas para mantenerte sano y activo en tu travesía y qué deben hacer en caso de una emergencia. Usa siempre una identificación médica que indique tu condición (brazalete, cadena con placa), que indique si usas insulina y un teléfono de contacto en caso de urgencia médica. Si viajas con tu celular, es buena idea que tengas un numero designado como “Contacto de emergencia” Muchos equipos de respuesta a emergencia están entrenados para buscar estos datos en un celular.
jueves, 26 de junio de 2008
Al filo de la navaja – (A mis hijas y mis hermanos)

Un poco de historia personal y familiar:
A la familia a la que pertenezco, no le es desconocido el concepto de la vida con diabetes. El antecedente inmediato y de mayor peso genético y emocional por haber convivido desde mi lejana niñez con ello, fue nuestro padre, quien además de ser un excelente abogado y ejemplo de honestidad personal y profesional, fue diabético muy indisciplinado y –anécdotas abundan al respecto- tremendamente difícil de controlar o manejar en hábitos de alimentación y terapéuticamente por lo menos durante cincuenta años. Quede en descargo de mi padre que vivió en una época en que los tratamientos para la Diabetes tipo 2 eran primitivos por decir lo menos y lo que se creía que era bueno para su dieta, hoy sería motivo de un soponcio para cualquier nutriólogo bien entrenado en manejo de pacientes con diabetes.
Cotidianamente recurro a títulos de películas o novelas para encabezar mis entradas. De hecho, este blog tiene un nombre inspirado en la –por cierto bastante poco imaginativa-, traducción que se le hizo al título de la película “Dial M for Murder” del célebre director Alfred Hitchcock. El título de hoy refiere más que al contexto de la novela de Somerset (The razor’s Edge en el original), al concepto de alto riesgo ante una determinada situación.
El alto riesgo, obviamente, se refiere a esos antecedentes genético-familiares que nos van haciendo propensos a sufrir alguna enfermedad, malformación o deficiencia como resultado de las condiciones que nuestros padres nos transmiten sin proponérselo. Bien, no podemos culparlos, no ahora en la era del ADN, ni antes cuando desconocían prácticamente la carga genética que transferían como legado a sus descendientes.
Aun nosotros, adultos en este inicio del siglo XXI, desconocemos qué clase de problemas estamos transmitiendo a la siguiente generación. Si nos ponemos a meditar sobre nuestro genoma particular, creo que poco podremos aportar al tema ya que estamos aun a cierta distancia en el tiempo –espero que no mucha-, de poder poseer el total de nuestra información genética, incluyendo la lectura precisa de las características, ventajas, riesgos y posibles curas de aquellos males que potencialmente serían una amenaza a nuestra salud. Este pensamiento, actualmente no pasa de ser un buen deseo hacia la ciencia médica, casi asentado en el terreno de la Ciencia Ficción.
Pero actualmente no todo son la ignorancia o el conocimiento total. La ciencia médica ha dado saltos espectaculares en el conocimiento de cómo estamos conformados los seres vivos, con especial énfasis en los humanos, por lo que podemos saber con mucha precisión qué riesgos reales están en nuestro horizonte de vida y de nosotros depende qué acciones tomar para evitarlos o padecerlos con menor gravedad que si no lo hubiésemos sabido a tiempo.
La lista de problemas de origen genético es enorme y cada día se va ampliando. Ello nos lleva a la realidad de que la gran mayoría de las enfermedades en el catálogo humano, no aparecen de la nada y que más bien ya teníamos en el código genético la programación para activarlas y en ocasiones, otros factores como medio ambiente y estilo de vida, son el detonador que lanza la señal de activación de los genes que nos pasan a perjudicar nuestra idílica existencia.
La Diabetes es precisamente una de las enfermedades que tienen un origen genético y cuyo riesgo de padecerla se va incrementando con el número de parientes en primer y segundo grado con los genes apropiados. Adicionalmente, factores como el estilo de vida, hábitos de alimentación y medio ambiente, contribuyen a acelerar e incluso a empeorar la condición.
Yo soy Diabético, mi padre lo fue y tengo cinco hermanos (cuatro hombres y una mujer) y dos hijas. La genética la comparto con mis hermanos y a mis hijas les paso un riesgo incrementado dado que ambos abuelos y su padre pertenecemos al grupo de diabéticos.
Por ello la dedicatoria de hoy es a quienes más cercanos tengo desde el punto de vista biológico y simplemente les recuerdo que aunque estoy conciente del refrán que sentencia “nadie escarmienta en cabeza –o en páncreas, en este caso-, ajena”, nunca está de más el desear que jamás tengan que ponerse en mis zapatos –pie de diabético incluido- y dediquen un tiempo a meditar y aprender sobre la diabetes, más que como preparativo hacia algo que deseo nunca padezcan, sino para poder, con conocimiento de causa, disminuir los riesgos no genéticos que puedan desencadenarles una condición diabética.
Los pasos son simples, sencillos (aparentemente) y no muy costosos de implementar. Tienen que ver con buscar un estilo de vida activo, con comidas variadas que incluyan todos los grupos alimenticios y que mantengan un peso cercano a lo ideal con cintura menor a los 90 cm para ellos y 80 cm para ellas.
A lo largo de la existencia de este espacio he escrito algunos consejos sobre alimentación, ejercicio y prácticas de vida sana para diabéticos y sus familias. Hoy con todo el propósito e intención se lo dedico a mis hijas y mis hermanos. Espero que la semilla caiga en tierra fértil y el fantasma de la diabetes y sus devastadoras consecuencias se quede en la anécdota del padre o hermano diabético que, afortunadamente, fue el último de la familia que la padeció.
viernes, 6 de junio de 2008
¿Acaso seré yo, maestro?

Famosa frase dicha por el tristemente célebre Secretario de Hacienda de Cristo allá por el que consideramos el año treinta y tres de nuestra era calendario. Frase que actualmente se aplica para aquellos que fingiendo inocencia, pretenden simular lo que no son o evadir una responsabilidad por actos cometidos u omitidos.
En el Imperio Romano, allá por las mismas fechas de la citada anécdota, los súbditos del César ya tenían un vocablo para expresar la acción de dejar para mañana o diferir o postergar indefinidamente la realización de una o más actividades por otras que pudieran ser consideradas como irrelevantes o más placenteras en comparación con aquella diferida.
La palabrita en cuestión es PROCRASTINACIÓN, que proviene de las voces latinas pro-(adelante) y crastinus-(relacionado con el mañana). De acuerdo con Wikipedia, “el término se aplica comúnmente al sentido de ansiedad generado ante una tarea pendiente de concluir. El acto que se procrastina puede ser percibido como abrumador, desafiante, inquietante, peligroso, difícil, tedioso o aburrido, es decir estresante. La procrastinación también puede ser un síntoma de algún desorden psicológico como depresión o TDAH (trastorno por déficit de atención con hiperactividad)”
Hagan sus apuestas, pues como soy mas que indiciado con tal ominosa conducta, puede que mi procrastinación al cotidiano texto de este blog se explique por “todas las anteriores”, típica respuesta de examen de opción múltiple. De cualquier manera no tengo pretexto y si un muy largo rato de permanecer ausente de este espacio y de descuidar mis controles cotidianos de índice de glucemia en sangre (el famosamente molesto piquete al dedo para rendir tributo de sangre a la deidad conocida como glucómetro).
Afortunadamente –para mí-, el descuido y falta de control no han llegado más lejos. Por alguna extraña compulsión, en estos meses de abandono del blog, he mantenido una inexplicable disciplina en mi alimentación, en el régimen de actividad física y otros hábitos de higiene elemental, además de no haber fallado a ninguna cita médica con los horrendos preludios de visita al vampiro ni a mi régimen de medicamentos prescritos. Como resultado puedo decir abiertamente que mi estado general de salud no está dañado más allá que lo que el natural envejecimiento me impone. El impacto de la diabetes es, hasta el momento, imperceptible.
Por todo lo anteriormente expresado, medito ante el teclado lo grave que puede llegar a ser una actitud de descuido y procrastinación ante una enfermedad de la seriedad y potenciales consecuencias de la diabetes. Gravedad que me hace sentir como adolescente rebelde que se va de pinta sin permiso de sus padres y, como suele ocurrir –a mi me llegó a suceder más de una vez en mi adolescencia-, meterse en un lío realmente gordo del cual, por acto de divina piedad, sale airoso y sin consecuencias y por supuesto que la familia ni se entera. Esa actitud adolescente la explica la ciencia médica en función de la inmadurez cerebral que impide a individuos menores a los 23 años tener conciencia plena de las consecuencias de los actos realizados. Incapacidad para ver el efecto-causa, le dicen.
miércoles, 14 de noviembre de 2007
Día mundial de la Diabetes

Los números son tanto aterradores como esperanzadores según se vea en cuanto a las estadísticas tanto de costos de atención de las complicaciones, tasa de crecimiento de la enfermedad y previsiones del posible tamaño del problema si no se hace“algo” urgente y radical. Por otro lado, los esfuerzos que se hacen en investigación, desarrollo de medicamentos, equipos médicos, investigación medica y genética son cada vez mas grandes. De igual manera, las campañas de educación y prevención que cada vez toman mayor fuerza y la difusión masiva de estas, deben, esperamos, tener un impacto en el posible futuro de la enfermedad a través de una mayor conciencia en la sociedad sobre la gravedad del problema y la importancia de buscar una solución integral.
Sin embargo, al hablar de solución integral, toco un asunto tanto o mas complejo que la propia enfermedad, pues me refiero a que es un problema no solo de unos doscientos cuarenta millones de diabéticos, que podemos llegar a los trescientos ochenta para el 2020, descontando que esta enfermedad es ya la principal causa de muerte en varios países, el nuestro incluido, sino que cualquier persona puede ser candidata a contraer la diabetes y no hay una forma absolutamente segura de evitarla y su control y remedio es un asunto que nos debe ocupar a todos y no solamente a los ya diagnosticados y sus familiares cercanos.
Hay varios frentes para tratar de resolver el problema sobre el que vale la pena reflexionar y en los cuales ya hay esfuerzos muy loables, pero falta mas impulso de toda la sociedad para alcanzar una mayor tasa de éxito. Así pues, veamos algunos aspectos
El esfuerzo de investigación en genética, farmacología, medicina interna y endocrinología, es un ángulo de la solución y depositamos en las esforzadas espaldas de los centros de investigación y los científicos que en ellos laboran, nuestras esperanzas de que pronto se encuentre una cura si bien no milagrosa, al menos médicamente aplicable y que nos ayude a vivir de nuevo sanos o con un estilo de vida “normal”, así como el desarrollo de nuevos medicamentos y equipos de detección y control mejores, mas precisos y económicos.
Por otro lado, están las acciones de las agencias gubernamentales, los centros de salud públicos y privados, los grupos y asociaciones de y para diabéticos y otros esfuerzos varios que van desde la atención medica de urgencia, el tratamiento y control de la enfermedad y sus complicaciones hasta los esfuerzos de difusión y educación en diabetes.
Hoy en día, sobre diabetes sabemos muchísimo mas que hace una década sobre lo que es, como se origina, su evolución y consecuencias, pero el conocimiento mas importante que la ciencia nos ha confirmado es que de cada diez diabéticos diagnosticados en el mundo, uno es de tipo 1 y nueve somos del tipo 2. Además de ese asombroso dato que posiblemente pareciera que no es muy útil, otro dato que la ciencia ha confirmado es que la diabetes tipo 2 se puede prevenir o al menos disminuir el riesgo de contraerla o, aun mejor, ya diagnosticados, alcanzar un mejor nivel de salud y un mejorado pronostico en cuanto a posibles complicaciones en nuestro propio horizonte, con un no tan simple pero si efectivo cambio en el estilo de vida.
Es decir, la parte que esta haciendo mas falta, sin soltar los esfuerzos en investigación, tratamiento y difusión, es la educación personal y el hacer de manera real y efectiva ese cambio de actitud hacia la vida y la diabetes y dejar de lado el sedentarismo y la sobrealimentación para alcanzar un cuerpo sano, activo y prácticamente libre de obesidad, hipertensión y sobre todo con un menor riesgo de padecer la diabetes y sus muy tristes consecuencias derivadas de la generación paulatina pero inexorable de las complicaciones crónicas. En numero, de forma teórica, podríamos hablar de que hoy en día doscientos dieciséis millones de diabéticos en todo el mundo podríamos gozar de un muy buen estado de salud y probablemente siendo no diabéticos, si esta información y las acciones oportunas, las hubiéramos adoptado antes de que traspasara nuestro organismo el “punto sin retorno” que implica ser irremediablemente diabéticos.
Sirva esta humilde posdata como constancia de que al menos alguien en este pais toma en cuenta la fecha.



