domingo, 5 de agosto de 2012

Tomando temas prestados.



El Pasado 16 de julio pocos días hace, falleció Stephen R. Covey, uno de los gurús de negocios más influyentes entre las décadas de los noventas, hasta la actualidad. Aunque este espacio no está dedicado a tomar asuntos de la administración de empresas, el recordar a Mr. Covey tiene una razón muy particular, para lo cual hago un poco de memoria al respecto.

El pilar de su famoso negocio de consultoría se basó en el concepto convertido en éxito editorial denominado “Los 7 hábitos de la Gente Altamente Efectiva” y en ese numerito está la base del tema de hoy. La referencia la anoto, puesto que uno de los efectos que tuvo este enfoque de los 7… que tomó y retomó usándolo para escribir múltiples libros que trataron temas que abarcaron desde la administración del tiempo laboral y personal, hasta el relacionado con la educación de los hijos, pasando por la construcción de un matrimonio exitoso. El común denominador, es que siempre se trataba de 7 principios que él iba elaborando a lo largo de cada uno de sus libros. Como resultado, he visto aparecer cada vez con más frecuencia, grupos de recomendaciones, principios, consejos, etc. que se enumeran en grupos de siete, en vez del tradicional “decálogo” que iniciando con los bíblicos mandamientos, se había convertido en el referente. Este nuevo enfoque de concentrar en siete, ha encantado pues tiene un toque de modernidad y es, sin dudarlo, muy original.

Una vez que estamos en el enfoque de los siete, paso a justificar el título de la entrada y es que navegando por la página de la Federación Mexicana de Diabetes, ejercicio que hago frecuentemente con el ánimo de encontrar novedades -ejercicio que nunca falla-, me encontré una colección de preceptos titulada “7 puntos que nos conducen al camino saludable”. Título que además de contener el cabalístico número siete, suena de lo más Zen.

Pero al revisar los siete puntos publicados, me parecen de una sencillez estupenda y el compartirlos así, tal cual y sin ningun comentario adicional será suficiente en esta ocasión. Mi sugerencia al respecto es el de hacer una lectura pausada, cuidadosa e ir digiriendo cada uno de los consejos o puntos según los nombra el documento y hacer el análisis de cuáles ya incorporamos a nuestra vida diaria y ponernos una palomita de aprobado y los que aun no, ponerles una fecha para alcanzar la meta.
  
1. Comer saludablemente: Llevar un plan de alimentación personalizado y adecuado a las necesidades y gustos de la familia es básico para nutrirnos bien, para mantener o conseguir un peso adecuado y sobre todo para controlar nuestros niveles de glucosa. 
2. Mantenerse activo: Establecer un plan de actividad física constante y de acuerdo a nuestra condición personal ayuda a normalizar los niveles de glucosa y contribuye al control metabólico. Caminar 30 minutos diarios 6 veces a la semana es suficiente para a ver resultados. 
3. Medir constantemente los niveles de glucosa: Llevar un registro diario de estas cifras proporciona una herramienta de gran ayuda para el médico y el educador en diabetes. Permite la modificación del tratamiento con base en la observación de las fluctuaciones de glucosa. 
4. Seguir el tratamiento médico: Los antidiabéticos orales y la insulina apoyan en el control de los niveles de glucosa. 
Es necesario conocer su función y los efectos que producen en el organismo, así como sus horarios. Todo esto deberá relacionarse con los alimentos y la actividad física. 
5. Aprender a enfrentar retos cotidianos: LA EDUCACIÓN es la piedra angular en el control de la diabetes. Un paciente que se conoce y que conoce su condición reduce la posibilidad de presentar complicaciones y, por ende, garantiza una mejor calidad de vida. 
6. Tomar una actitud positiva y adaptarse sanamente al nuevo estilo de vida: Implementar técnicas que ayuden a relajarse y a incorporar la diabetes a la vida para aprender a vivir mejor con ella. 
7. Reducir riesgos: Aprender sobre las complicaciones agudas y crónicas de la diabetes y cómo prevenirlas. Además es importante iniciar una revisión periódica por especialistas (oftalmólogo, odontólogo, etc.) para su detección y control oportuno.

Hasta la próxima entrada.

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