domingo, 4 de marzo de 2012

Estableciendo paradigmas con respecto a la diabetes (VI y final).


El último de los objetivos del documento que hemos venido analizando, Plan de Diabetes 2011 - 2021 (Diabetes Plan 2011-2021, en original), de la IDF (Federación Internacional de Diabetes), declara tajante “Detener la discriminación hacia la gente con diabetes”. Pero, antes de desenfundar la flamígera espada de la justicia, veamos qué queremos decir con “discriminar”.

Sin ánimo de entrar en una polémica sobre los derechos humanos ni en un curso intensivo de la lengua castellana y sus orígenes, analizo el verbo discriminar, que originalmente quería decir simplemente “separar, diferenciar una cosa de la otra” y esto en función a características que permitían establecer una separación. Este concepto es ampliamente usado actualmente bajo el título de clasificación, pero bajo el mismo principio; separar por las diferencias percibidas. Sin embargo, según pude rastrear, es a partir del siglo XIX en que el término discriminar se comienza a usar como sinónimo de dar trato de inferioridad a una persona o grupo de personas por motivos de raza, religión, sexo, clase social u otros motivos de tipo ideológico o culturales, es decir, hacer una separación pero en vez de solo por razón de estudio, con la perversa intención de marginar o maltratar. Por lo que sabemos, la diabetes también ha sido para mucha gente una razón suficientemente válida para ser marginada, rechazada, repudiada o por lo menos vista con un dejo de lástima y pena manifiestas. El clásico “hay, pobrecito, tienes diabetes”, ¿quiénes no lo hemos escuchado al menos una vez aplicado a nuestra sensible autoestima?

Sin embargo, apoyándonos en datos duros obtenidos de estudios y encuestas, experiencia y carencias de quien a diario lidia con la diabetes, esta discriminación se manifiesta como la imperiosa necesidad de comenzar a reconocer el derecho de todo diabético por alcanzar un acceso a un cuidado de salud apropiado y económicamente al alcance, así como en educación e información sobre nuestra enfermedad. Como ya lo escribí, no es un privilegio, es un derecho. Es más, quienes padecemos diabetes podemos y debemos jugar un papel central en el cambio de la marea de la diabetes.

Más allá de la actitud que como individuos, sanos o con diabetes tomemos con respecto a la propia diabetes y quienes la padecen, debemos entender que la sociedad organizada debe también usar esa fuerza de conjunto denominada gobierno, para transformar los legítimos derechos y las aspiraciones de los ciudadanos en realidades tangibles. Así pues, el derecho a la salud requiere de las autoridades gubernamentales el establecer políticas y planes de acción que conduzcan hacia la protección contra las enfermedades epidémicas y proporcionar un cuidado a la salud accesible y a la disposición de todos. En sus últimas consecuencias, podemos afirmar con certeza que los derechos a la vida y a la salud de los niños y los adultos con diabetes les son negados cuando no les es detectada la enfermedad o no se les permite el acceso a costo alcanzable a las tecnologías y los medicamentos necesarios para tratarla.

No se puede ni se debe culpar a la gente con diabetes por su enfermedad y mucho menos aceptar como algo normal el ser discriminados en las escuelas o centros de trabajo, en la expedición de pólizas de seguros de gastos médicos, en la protección social o de manera más amplia, en la sociedad en general. Dicha sociedad debe tomar conciencia que hay gente que es susceptible a la diabetes simplemente por tener condiciones genéticas y epigenéticas (del griego epi-encima, sobre de; genos-origen, nacimiento, raza y el sufijo ikos-relativo a), que otros individuos no tienen. Aun así millones de diabéticos enfrentan el estigma y la discriminación, lo que propicia una cultura del secreto con respecto a la diabetes que pudiera crear barreras de acceso a servicios, empleo e incluso a oportunidades de formar vida en pareja. En muchos casos evitar que la gente con diabetes participe activamente en roles sociales. La carga es mayor para la gente que pertenece a ciertos sub grupos de población que sufren per se, otros tipos de discriminación o marginación, tales como niños, grupos indígenas, minorías étnicas y mujeres.


Dado que la diabetes es una enfermedad que hasta ahora es de por vida y además requiere la diaria toma de decisiones complejas además de demandar rutinas y habilidades de auto manejo y monitoreo, es vital que éstos sean exitosos para un cuidado efectivo de la diabetes.  Dar el derecho y la oportunidad de tomar un papel central su cuidado, prevención y protocolos de investigación a la gente con diabetes, sus familias y sus comunidades, es crítico si se quiere revertir la carga de la diabetes y sus complicaciones.

Ahora, la pregunta es, ¿Qué hacer para remediar esta percibida discriminación y sus devastadoras consecuencias? Nuevamente el paradigma a adoptar está aquí a la mano y se resume en tres cursos de acción:

1.   Promover y proteger los derechos de la gente con diabetes. Acción que requiere ser implementada tanto en los niveles nacionales como en el contexto internacional. Y esto a través de:
a.   Habilitar a la gente con diabetes reclamar sus derechos y cumplir con sus responsabilidades, creando esquemas de políticas legales y de apoyo, particularmente en el contexto del empleo, educación y seguros.
b.   Adoptar los principios dentro de la carta internacional de derechos y responsabilidades de la gente con diabetes, emitida por la IDF (International Diabetes Federation)
c.    Promover los derechos de los denominados grupos vulnerables tales como niños, mujeres, población indígena, minorías étnicas y gente con discapacidad.

2.   Hacer tomar parte y dar herramientas (en el texto original dice empower, cuya mala traducción actualmente se ha popularizado con el término empoderar, que no deja de ser un disparate, por lo que me abrogo la libertad de traducirlo a contracorriente), a la gente con diabetes para ponerla en el centro de la respuesta a la diabetes. Ello implica:
a.   Involucrar a la gente con diabetes, sus familias y comunidades en el diálogo y las decisiones sobre las políticas, diseño de programas, implementación y monitoreo de la diabetes.
b.   Apoyar la ceración de organizaciones solidas y redes de pacientes diabéticos.
c.    Proporcionar de forma regular y transparente reportes públicos sobre los procesos y resultados para que la gente con diabetes o afectada por la diabetes, tenga un apoyo para impulsar el cambio.
3.   Retar al estigma social y la discriminación en el contexto de la diabetes. Para ello, las propuestas son:
a.   Animar y dar apoyo para la implementación de campañas para incrementar la conciencia sobre la diabetes y reducir el estigma relacionado con la diabetes.
b.   Identificar y apoyar representantes del cambio con alto perfil y a líderes comunitarios que comuniquen con fuerza las necesidades y derechos de la gente con diabetes.
c.    Confrontar las normas y prácticas sociales que impiden la igualdad en la toma de decisiones y apoyar la eliminación de estigmas y vergüenza relacionada con la diabetes.


El estigma social y la vergüenza derivada puede ser una barrera para el diagnóstico temprano, el auto manejo efectivo y el acceso correcto a cuidados y tratamientos profesionales. El incrementar la conciencia sobre la diabetes y reduciendo el estigma, los conceptos erróneos y los mitos se tienen elementos importantes para el cuidado y la prevención de la diabetes.

Finalmente lo que me resta por comentar para cerrar esta larga cadena de entradas dedicadas a la paradigmática postura del documento en análisis es que concentra de una forma en que ya no podemos diferir un profundo aunque breve análisis de la situación actual de la diabetes en el mundo, deja entrever el futuro catastrófico que podría darse si no hacemos nada y, finalmente proporciona una serie de medidas en tres niveles estratégicos para resolver el problema y, adicionalmente pone un horizonte hasta el 2021.

Ya desde hace algunos años –no muchos, por desgracia-, se ha venido manejando cada vez más abiertamente que el tratamiento del paciente diabético consiste en una combinación de medicamentos, ejercicio, alimentación adecuada y conocimiento sobre la enfermedad. Ahora vemos estos factores corroborados, con la adición de la necesidad de ampliar la participación de la gente con diabetes mas alla de su propio cuerpo y tomar parte activa en la solución del problema e incluso llevarlo al nivel comunitario desde el nucleo familiar, pasando por la propia comunidad y alcanzando un nivel nacional.

El reto ya está. Nuestra acción es la que sigue para encontrar y alcanzar la solución esperada. Si lo logramos, tendremos un mejor futuro para nosotros y las generaciones siguientes. Por mi parte, este es mi grano de arena y seguiré luchando todos los días por mi salud y la de todas aquellas personas a las que pueda motivar a seguir adelante por esta difícil, pero necesaria senda del auto control y la disciplina tan, pero tan necesaria como difícil de lograr. Estoy seguro que el futuro será como lo soñamos.

domingo, 26 de febrero de 2012

Estableciendo paradigmas con respecto a la diabetes (V).




Continuando con el segundo objetivo y sus dimensiones declaradas:

  • Incorporar a la salud en todas las políticas públicas.
  • Poner al alcance de todo mundo una nutrición saludable
  • Promover la actividad física diaria
  • Determinar si un enfoque de prevención de la diabetes tipo dos hacia “el alto riesgo” es adecuado y si así es, implementarlo.
Con espíritu analítico releo y medito sobre el impacto cuando se declara: “Incorporar a la salud en todas las políticas públicas”, el alcance de la dimensión considerada implica caer en cuenta que las políticas gubernamentales aplicadas en un sector, frecuentemente tienen efectos no pensados en otros sectores, a veces con efectos contraproducentes. Por ejemplo, actualmente la mayoría de los gobiernos en las naciones económicamente desarrolladas hacen una evaluación del impacto ambiental de las nuevas políticas, entendido como una necesidad vital más que una moda pasajera. De igual forma, este tipo de enfoque debe aplicarse al concepto de la salud de las sociedades, con atención particularmente en las políticas de desarrollo urbano y de vivienda, del diseño de los sitios y las áreas de trabajo, la producción, almacenaje, distribución, publicidad, precio y prácticas comerciales de los alimentos. Esto incluye también políticas fiscales, económicas y educativas, particularmente aquellas que impactan a los denominados “grupos vulnerables” por razones socioeconómicas.

El documento menciona que precisamente la OMS (OrganizaciónMundial de la Salud), promueve un enfoque de evaluación del impacto en la salud en las políticas sociales, ambientales y económicas. Esto significaría una evaluación sobre el impacto a la salud de todas las nuevas políticas sobre los factores de riesgo para la diabetes tipo 2 y otras enfermedades no contagiosas, previo al momento de realizar inversiones e implementar y engendrar políticas que promuevan en vez de dañar la salud social.

Menuda tarea para los gobiernos, particularmente en países como el nuestro, sumidos en el subdesarrollo –aunque bellamente maquillado en el discurso oficial-, donde los sistemas de partidos luchan ferozmente por los espacios de poder, en particular los puestos del Ejecutivo y Legislativo, en donde las rivalidades entre posturas políticas se orientan más en entorpecer a quien detenta el gobierno, bloqueando o de plano cancelando iniciativas sumamente valiosas y necesarias, sin importarles el costo nacional en salud, que es el caso que nos ocupa, por lo que el panorama a futuro pudiera ser altamente desalentador.

Además de un plan global de diabetes para iniciarlo desde ya, hace falta un cambio de paradigma que abarque otros aspectos vitales que produzcan una modificación sustancial en las sociedades “no desarrolladas”. Aunque hay otras vías que ya iré planteando en las siguientes entradas dedicadas a este tema, es obvio que no podemos ya detener el desarrollo del país y la mejora en políticas de salud pública apoyados en la absurda premisa de que una oposición ciega al partido en el poder por parte de los opositores es la manera de quitarle triunfos a sus adversarios, aunque el costo sea la calidad de vida de generaciones de individuos. Patético panorama si nuestra latina cultura no se modifica y logramos avanzar como una nación civilizada.

De las anteriores dimensiones a implementar, tres han sido declaradas como prioritarias dado que son plausibles y representan un elevado potencial de retorno de la inversión. Es decir, se puede obtener una ganancia tangible en caso de hacerlas realidad. Esta ganancia no solo sería medible en lo relativo a la diabetes tipo 2, sino que beneficiaría a la población en lo general, aun a la no propensa genéticamente a la diabetes tipo 2, pues ayudaría a disminuir cuadros problemáticos de obesidad, hipertensión, cardiopatías, AVC’s (accidentes vasculares cerebrales), ciertos tipos de cáncer y muchas otras condiciones de salud.

La primera sería implementar el enfoque de salud en todas las decisiones públicas, es decir, considerar los riesgos y beneficios de todas las decisiones políticas y adoptar solo aquellas que favorezcan la salud, con atención particular a los factores de riesgo de diabetes y enfermedades no contagiosas y a los determinantes sociales de salud física y mental.

La segunda -por cierto muy controvertida por el poder de “cabildeo” que tienen las industrias relacionadas que buscan proteger sus intereses (léase mantener sus utilidades y dominio de los mercados)-, es hacer reducir la grasa, el azúcar y la sal en la comida y bebidas procesadas, así como eliminar el uso de grasas “trans”, por medios como políticas fiscales y reglamentación que además permitan introducir restricciones de marketing de productos alimenticios “no saludables”, en particular a poblaciones vulnerables como niños y jóvenes.

La tercera y final, es implementar políticas y programas “culturalmente apropiados” para reducir conductas sedentarias, promover la actividad física en espacios específicamente adecuados, incluidas escuelas y áreas de trabajo.

Nuevamente, aparece el concepto paradigma una y otra vez, pues el documento implica un cambio conceptual enorme, pero no imposible. En este punto introduzco una cápsula de opinión personal, agregando que en países como este México que tanto quiero, una de las amenazas más graves a la solución correcta de este problema, es que ya está determinado que nuestra población mestiza (80% o más de nuestra mezcla racial) y la denominada indígena (poco más del 10%), tienen un mayor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 que otros grupos raciales, por lo que nuestro problema nacional es más acuciante que en otros países con mezclas raciales menos proclives.

Sin embargo, uno de los obstáculos más serios que veo para una solución como la aquí propuesta, está en que el profundo analfabetismo científico (es decir, nuestra incapacidad para decodificar adecuadamente la información técnica y científica, separándola de la charlatanería), se ve propiciado por un régimen político corrupto que a través de sabotear criminalmente el sistema educativo con una clase magisterial inepta, corrupta y centrada en obtener privilegios de todo tipo, abandonan a su suerte y en la incompetencia a millones de niños y jóvenes que crecen como analfabetas funcionales y ven entorpecida gravemente su capacidad de análisis de la realidad cotidiana. No es de extrañar puesto que esa ignorancia es la que garantiza el voto “inducido” por la misma clase de propaganda que vende alimentos chatarra. Por ello el cambio de paradigma desincentivaría a los políticos e industriales de dichos productos alimenticios para que hagan un esfuerzo hacia una realidad que les haga perder sus privilegios. Un asunto para meditar profundamente.

En la próxima entrada amenazo analizar el tercer objetivo, “Detener la discriminación hacia la gente con diabetes”.

viernes, 24 de febrero de 2012

Estableciendo paradigmas con respecto a la diabetes (IV).



Después de las pasadas tres entradas con respecto al primer objetivo del documento titulado “Plan de Diabetes 2011 - 2021 (Diabetes Plan 2011-2021, en original), de la IDF (Federación Internacional de Diabetes)”, el cual es “Mejorar los resultados de salud para las personas con diabetes”, en el que se hace hincapié en un enfoque de atención temprana al problema que esta significando el enorme crecimiento de casos y las potencialmente catastróficas consecuencias previsibles en el costo de atender las complicaciones derivadas de una pobre o nula atención temprana, además del propio sufrimiento personal y familiar de quienes la padecemos.

Por ello, la atención médica debe dejar su enfoque tradicional de intervención correctiva y que en su momento ha tenido su valor, pero que ante la dimensión del problema hacia el futuro, el enfoque se percibe insuficiente e incosteable. Prácticamente nada de lo que se plasma en el documento objeto de este análisis es una sorpresa o tema desconocido; no, la gran diferencia es que por vez primera se lanza una campaña a nivel global que pretende hacer eco en todos los jefes de estado y, consecuentemente, en los sistemas de salud de todo el mundo sobre la imperativa necesidad de cambiar el enfoque de lo que hasta ahora se había considerado el “protocolo normal” en la atención de la diabetes.

No, no se trata de que los estados nos adopten y nos traten como “menores” incapaces de resolver nuestros problemas, sino incorporar a la lucha contra la diabetes y sus devastadores resultados la capacidad de organización del estado y la fuerza conjunta que implica contar con organismos públicos que apoyen las acciones correctas para paliar y en su mejor consecuencia, disminuir a un mínimo manejable el número de casos presentes por país.

El segundo objetivo del plan, el cual ya se esbozó en las entradas anteriores y que va más allá de detectar a toda la población que padezca diabetes o esté en riesgo de desarrollarla en el corto plazo, para asegurar que reciban el tratamiento adecuado y tiene que ver con la gente que estaría en riesgo de desarrollar diabetes si es que a nivel de sociedad en general no se hace lo necesario para evitarlo. Por ello, dicho segundo objetivo es “Prevenir el desarrollo de la diabetes”.

Nuevamente, el factor de medida en este objetivo es más el económico, que dicho sea de paso, pesa más en las decisiones políticas y de todo tipo, que el propio sufrimiento humano. Así, la lógica detrás de este objetivo está en que el costo humano y económico de una intervención a nivel nacional, será mucho menor que el no hacerlo.

Al hablar de la prevención, el enfoque está dirigido principalmente a la diabetes tipo 2 ya que muchos de los factores relevantes que la originan son conocidos y, se estima que con cambios en el estilo de vida que abarcan un importante ajuste en la cantidad y la calidad de la alimentación, la calidad y cantidad de la actividad física y una oportuna atención médica preventiva de máxima calidad, se pueden alcanzar resultados tangibles a lo largo de la vida del programa que abarca un lapso que llega hasta el 2021.

Sin embargo, al igual que a mí, a alguno de mis lectores le surgirá la pregunta: y la diabetes tipo 1, ¿qué hay con ella? Bueno, dado que sus causas son diferentes a las de la diabetes tipo 2 y que, en principio y hasta el momento no se conocen formas para predecirla, no es posible aplicar estos preceptos en lo particular. Sin embargo, en muchos países hay grupos de científicos trabajando a pasos acelerados para mejor entender los factores de riesgo y los disparadores de la diabetes tipo 1 y cómo modificarlos de forma exitosa. Algunos trabajos ya empiezan a dar pistas promisorias al respecto y espero ir comentando al respecto en este espacio conforme se vayan dando a conocer. Así pues, es posible que a lo largo de la vigencia de este plan aparezcan de forma comercial tratamientos para prevenir o incluso curar la diabetes tipo 1. La esperanza es persistente y seguiremos al pendiente de los hallazgos de la ciencia.  

Ahora bien, ¿cuáles son las dimensiones que este plan sugiere para el logro de este ambicioso segundo objetivo? Vayamos enumerándolas para luego hacer un análisis de cada una para entender su razón de ser.

·         Incorporar a la salud en todas las políticas públicas.
·         Poner al alcance de todo mundo una nutrición saludable
·         Promover la actividad física diaria
·         Determinar si un enfoque de prevención de la diabetes tipo dos hacia “el alto riesgo” es adecuado y si así es, implementarlo.

El segundo objetivo también tiene la belleza de la sencillez en su enunciado, pero en la próxima entrada veremos que hay muchísima tela de donde cortar y que incluso el horizonte previsto para alcanzar los objetivos se percibe penosamente corto para alcanzarlo considerando el pantagruélico tamaño del reto. Mientras tanto, aquí dejo esta aportación que espero nos haga seguir meditando, más que en el problema, en las oportunidades que se van abriendo en el panorama de la prevención.



viernes, 17 de febrero de 2012

Primer paso al exterior


Hoy quiero presumir. Ya somos internacionales. A partir de ayer esta dirección se publica en la comunidad About, específicamente en el rubro de diabetes. Considerando que este foro inició como lo que todo blog debe ser, un diario personal que los bloggers “colgamos” en la red con la morbosa y, casi siempre, bien intencionada idea de que las profundas (¿?) reflexiones, comentarios, hallazgos y “puntadas” que agrego de forma más o menos regular, sean públicas. Pero con la casi seguridad de obtener solamente un anonimato, pues aparte de que cada vez hay un mayor número de bloggers en la red, poca gente tiene la paciencia, curiosidad o interés de buscarlos y revisarlos.

Esto lo tomo como un estímulo a la continua revisión de materiales y la búsqueda de información, aunada a la ociosidad suficiente para sentarme a escribir mis pensamientos y ordenarlos en temas que me permitan ver a la diabetes en perspectiva.

En un acto de de reciprocidad y agradeciendo a la editora titular, Debra (Deb.) Manzella, y a la gente de About, anoto la liga a la página de la diabetes http://diabetes.about.com/b/a/000044.htm en la que de forma específica se mencionan varios sitios de bloggers en inglés y este sitio en español.

Por hoy la entrada será breve, pero prometo para mañana una sesuda disertación sobre los correctos y, obviamente incorrectos, niveles de glucosa en sangre, cómo medirlos y, lo más importante, cómo interpretarlos.

Estableciendo paradigmas con respecto a la diabetes (III).


Siguiendo en una nueva sesión de lectura del documento “Plan de Diabetes 2011 - 2021 (Diabetes Plan 2011-2021, en original), de la IDF (Federación Internacional de Diabetes)”, aun dentro del denominado primer objetivo, aparece el tema del diagnóstico temprano de la diabetes tipo 2, la cual frecuentemente se desarrolla a lo largo de varios años, de forma asintomática hasta que aparecen las primeras complicaciones, lo que implica perder oportunidades importantes de tratamiento y control para evitar complicaciones discapacitantes. Por ello el diagnóstico y tratamiento temprano es una estrategia importante para evitar o diferir complicaciones costosas que merman la capacidad de los pacientes.

Sin embargo, este objetivo no es sencillo pues depende de la capacidad económica de las regiones donde esto se intente, pues puede resultar excesivamente oneroso para ciertas economías hacer monitoreo constante a toda su población. Lo que se sugiere es ir identificando primero los grupos de riesgo e ir acotando por características definidas los factores de riesgo de ciertos grupos poblacionales, como por ejemplo:

  • ·         Obesidad
  • ·         Historia de diabetes gestacional
  • ·         Tener parientes en primer grado que padezcan diabetes (padres, hermanos)
Así se puede detectar a un mayor grupo de gente que pudieran tener diabetes 2 sin diagnóstico confirmado y una vez hecha la confirmación, basada en pruebas de laboratorio, incorporarlas inmediatamente en un programa de tratamiento y, en caso de tener los factores de riesgo pero no confirmar diagnóstico, incorporarlos a asesoría en nutrición, control de peso y en la adopción de un programa de actividad física, además de aconsejarles un esquema de monitoreo periódico de diabetes. Por otro lado, este esquema de prevención solo es posible para la diabetes tipo 2, ya que por su origen y la velocidad con que se presenta, no es posible aplicarlo para detectar la diabetes tipo 1.

Pero como no todo es coser y cantar, como decían las abuelas, en los casos donde ya está instalada la diabetes, ya sea tipo 1 o tipo 2 y en particular para la tipo 2 en la que las condiciones prevalecientes es detectada cuando lleva ya en promedio al menos cinco años de haberse desarrollado, se convierte en prioridad también el “Detectar y dar Tratamiento Temprano a las Complicaciones”. Para ello se propone hacer asequible a toda la población con diabetes un programa anualizado de monitoreo, que incluyen revisión clínica checando: peso, índice de masa corporal, circunferencia en cintura, tensión arterial, signos de mala circulación y daño en los nervios y examen de ojos y pies. Por el lado de análisis, la hemoglobina glucosilada (HbA1c), perfil de lípidos, función renal y albuminuria. Finalmente, por la parte de la educación y el auto control, revisar el conocimiento del auto cuidado, habilidades, capacidades y conductas.

De este tercer grupo de paradigmas, quizá el más complejo pero a la vez el más importante, sea el del auto control, pues requiere de todo un proceso educativo y cambio de las conductas que en principio generaron nuestra condición diabética y son las que debemos de manejar cuando nos encontramos a solas con la diabetes. Son nuestras conductas y es nuestra responsabilidad hacerlas funcionar; aterrizar teoría y práctica dado que las técnicas de laboratorio, los medicamentos y los quirófanos ya existen y la idea es que nuestra vida sea en control, con calidad y alejados de la discapacidad y la muerte prematuras.

En la próxima entrada seguiré con este interesantísimo documento que aun tiene mucho para hacernos reflexionar.  

sábado, 4 de febrero de 2012

Estableciendo paradigmas con respecto a la diabetes (II).


Continuando con el tema de los paradigmas que plantea la IDF(Federación Internacional de Diabetes), quizá el concepto que detona este nuevo enfoque del problema mundial que representa la diabetes radica en la enorme desigualdad económica de quienes padecemos la enfermedad y que en muchos casos provoca que miles de diabéticos mueran o se compliquen seriamente por no contar ni con la atención ni los medicamentos adecuados, ya sea por desconocer su condición de salud, por limitaciones económicas o por carecer de los servicios de salud indispensables en sus comunidades de residencia.

El tratamiento cotidiano de la diabetes de cualquier tipo es costoso aun sin que haya complicaciones y, una vez que estas aparecen, se puede convertir en una situación económicamente insostenible para la familia del enfermo, ya que además de ser extremadamente caros los tratamientos o la rehabilitación por alguna complicación, ésas suelen ser discapacitantes, al grado que salvo raras excepciones, se hace necesario recurrir a la asistencia social o la medicina institucional para conseguir la atención médica necesaria, lo cual pone en serios problemas de presupuesto incluso a las economías más desarrolladas del mundo.

En resumen, si seguimos sin cambiar, el problema que se presenta en un muy corto plazo tiene pronóstico de catástrofe, pero con el paradigma propuesto, el cambio no solo es posible, sino que económicamente hace un enorme sentido.

Por ello y continuando con el análisis del documento “Plan de Diabetes 2011 - 2021 (Diabetes Plan 2011-2021, en original), de la IDF (Federación Internacional de Diabetes)”, encontramos la declaración:

Para alcanzar un cuidado efectivo de la diabetes es vital proveer de los medicamentos, tecnologías y servicios esenciales a toda la población con diabetes. Declaración que se lee muy sencilla, pero que en principio abarca las medicinas esenciales para tratar la hiperglucemia, la presión arterial elevada y los desórdenes de lípidos que son característicos de la diabetes y conducen a las complicaciones y que, además en su gran mayoría ya se encuentran disponibles en genéricos de bajo costo y por ello al alcance de cualquier presupuesto nacional.

Debido a que este sencillo conjunto de medicamentos no solamente previene o retrasa la ocurrencia de complicaciones como infartos al miocardio o accidentes vasculares cerebrales, sino que también ayudan a prevenir complicaciones subsecuentes.

Dentro de la variedad de medicamentos que se contempla tener disponibles, están las insulinas, agentes hipoglucemiantes orales, estatinas y agentes reguladores de la tensión arterial, así como información confiable sobre su uso. Adicional a esta meta, se puede tener una ganancia en la relación costo/beneficio, reformando sistemas de compra y distribución que actualmente implican merma, desperdicio e ineficiencia y además implementar protocolos nacionales estandarizados de tratamiento y vías que permitan asegurar su correcta aplicación.

Con respecto a las tecnologías, también están ahí, al alcance de la mano y se refieren a los equipos de diagnóstico y monitoreo, reactivos y suministros relacionados, que son relativamente simples y de bajo costo.

A este respecto, el documento se inclina por una campaña global para alcanzar una sustancial reducción de los costos de dichos suministros ya que invertir en ellos para diagnosticar, tratar y monitorear la diabetes de forma continua en sus etapas iniciales, podría reducir substancialmente la dependencia de procedimientos de “alta tecnología” y altísimo costo que implican las complicaciones crónicas de la diabetes, irreversibles casi siempre. Una propuesta viable y nada complicada de implementar, en particular en países con infraestructura médica de regular a avanzada y que conllevaría el organizar unidades basadas en equipos con enfoque multidisciplinario en los que personal de atención primaria, correctamente entrenados y apoyados por un nivel apropiado de servicios especializados puedan tener las capacidades de:

  • Diagnosticar la diabetes.
  • Proporcionar tratamientos y asesoría iniciales.
  • Hacerse responsables del monitoreo y manejo clínico del paciente para alcanzar un control metabólico y glucémico óptimos.
  • Realizar chequeos para detectar y tratar, en su caso, complicaciones de la diabetes.
  • Ofrecer educación de autocuidado, de forma oportuna y apropiada al paciente con diabetes y quien esté a su cuidado.


Hoy vemos que la solución siempre ha estado ante nuestros ojos, pero como dicen los teóricos de los paradigmas, lo evidente solo lo es cuando alguien que ya lo percibió nos lo hace notar, surgiendo siempre la reflexión de “¿Por qué no lo vi antes?”.

lunes, 30 de enero de 2012

Estableciendo paradigmas con respecto a la diabetes (I).



No sé si a todo mundo le pasa lo mismo con respecto a esta palabra, tan de moda que se usa y frecuentemente se abusa sin ton ni son y no es extraño encontrar a quienes la emplean sin siquiera conocer su significado desvirtuando el concepto de lo que expresan. Por ello, recurro al diccionario y comparto lo que significa para efecto de esta serie de entradas: Paradigma: “Ejemplo o modelo”, del griego Paradeigma, (léase paradeigma) formada del prefijo para (junto) y deigma (modelo, ejemplo). Actualmente se utiliza para denominar un concepto novedoso que rompe con las ideas o prejuicios del pasado y se infiere que la nueva “visión” es mejor que lo anteriormente aceptado.


Como lo dije anteriormente, el término paradigma tan de moda es sin embargo imprescindible para dar contexto al tema que hoy retomo en torno a los tres objetivos del Plan de Diabetes 2011 - 2021 (Diabetes Plan 2011-2021, en original), de la IDF (Federación Internacional de Diabetes) que, casualmente, pretenden establecer un paradigma en la forma de manejar la diabetes, en particular la tipo 2. Como ya había anunciado anteriormente, este plan consta de tres grandes objetivos cuyo planteamiento y alcance pretendo comentar en este espacio. Así pues, en esta ocasión arremeteré con el primer objetivo que se enuncia como: “mejorar los resultados en la salud de la gente con diabetes”.

La justificación de este objetivo radica en el concepto de que “la diabetes causa incontable sufrimiento personal y costos sociales y retrasa el desarrollo personal y económico. Las complicaciones NO son inevitables; sabemos lo que hay qué hacer, hoy es el tiempo de actuar” y así queda asentado en el documento.

Pero antes de entrar en materia, quisiera reproducir lo que el documento en análisis define como los principales tipos de diabetes y su panorámica actual:

DIABETES TIPO 1: Es un padecimiento autoinmune que destruye las células productoras de insulina en el páncreas. Representa del 3-5% de todos los diabéticos a nivel global. Se desarrolla de manera más común en niños y adultos jóvenes, pero puede ocurrir a cualquier edad. La gente con diabetes tipo 1 depende de insulina inyectada para sobrevivir. Decenas de miles de niños y adultos jóvenes mueren cada año por falta de la insulina necesaria para sobrevivir. Aun no existe ninguna terapia comprobada para prevenir o curar la diabetes tipo 1 y que esté disponible de forma amplia.   

DIABETES TIPO 2: Se debe a una combinación de resistencia a la insulina y a la deficiencia de insulina. Representa el 95% o más de todos los diabéticos a nivel global. Ocurre más comúnmente en gente de edades medias y gentes mayores, pero está afectando de manera creciente a niños, adolescentes y a adultos jóvenes con sobrepeso. Está afectando de manera particular a la gente en los años productivos de su ciclo de vida. La gente con diabetes tipo 2 es tratada generalmente con tabletas (hipoglucemiantes), pero pudieran requerir también inyectarse insulina. La diabetes tipo 2 es la principal causa de afecciones cardiacas y otras complicaciones. Ésta podría prevenirse o diferirse significativamente con intervenciones simples y poco costosas.

DIABETES GESTACIONAL (DG): Se trata de una intolerancia a la glucosa que se manifiesta o reconoce por vez primera durante el embarazo. La DG afecta al menos a 1 en 25 embarazos a nivel global. Cuando no se diagnostica o no se trata adecuadamente, puede inducir a gestar bebés más grandes de lo normal y a mayores tasas de muerte materna o infantil y a anormalidades del feto. Las mujeres con DG y su descendencia tienen un mayor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 en el futuro.

Así pues, ya tenemos las bases para revisar nuestros conceptos y prejuicios con respecto a la diabetes y comenzar a establecer los nuevos paradigmas con respecto a la enfermedad. Entonces, ¿qué hay con respecto al primer objetivo del plan comentado, “mejorar los resultados en la salud de la gente con diabetes”?.

En sí mismo, el concepto parece una contradicción, una auténtica paradoja. El paradigma actual de la diabetes es el equivalente a una sentencia de muerte ya que una vez que somos diagnosticados el común denominador es la noticia en términos de “te vas a morir” seguido por las advertencias sobre lo que inevitablemente saldrá mal, el escenario de posibles complicaciones y la descalificación de “ah y por cierto, TODOS los diabéticos hacen trampa” así como otras joyas al respecto.

Por ello cuando la IDF marca esta primera meta, nos está diciendo de manera clara y sin vueltas que el diagnóstico de diabetes NO debe ser una condena o una inevitable situación catastrófica y que aunque el daño ya está ahí, no tiene por que avanzar, agravarse o convertirse en una lenta pero inexorable causa de muerte precedida de un proceso de deterioro que nos vaya mutilando ojos, riñones, extremidades, corazón y cerebro, entre otros órganos afectados. Simplemente se trata de hacer lo que actualmente sabemos debe hacerse y  las líneas claras, para que no quepa duda, se asientan.

Los componentes centrales del un tratamiento efectivo de la diabetes son:

·         Tratamiento y monitoreo clínico para lograr un control glucémico y metabólico.
·         Educación y apoyo de auto manejo
·         Prevención y manejo de las complicaciones.

Existen procesos y prácticas internacionalmente reconocidos que han demostrado ser efectivas para controlar la diabetes y evitar o retrasar la aparición de complicaciones. Por ello, una atención de buena calidad puede eliminar o disminuir sensiblemente la necesidad de servicios de atención aguda de alto costo.

La meta en este sentido se expresa muy simple, pero implica un enorme esfuerzo, ya que se trata de proporcionar las medicinas, tecnologías y servicios esenciales a toda la población con diabetes.

Por hoy hasta aquí esta reflexión y seguiré comentando el documento pues en poco tiempo, espero, será ya no un posible futuro, sino la cotidiana realidad.



viernes, 6 de enero de 2012

Propósitos de año nuevo

Sí, ya lo sé, es temporada de hacer propósitos, propósitos que se van diluyendo conforme van pasando los días, semanas y los que sobreviven lo suficiente, quizá algunos de los primeros meses, inexorablemente se van perdiendo en la añeja rutina que nos ha absorbido toda la vida y al parecer no importa cuánto entusiasmo nos invada al hacerlos, parece ser que la realidad se empeña en hacernos saber que la fuerza de voluntad no siempre es equiparable al entusiasmo. Si bien hacer propósitos, particularmente al inicio del año, es un indicio positivo de que sabemos que tenemos que cambiar, hacer algo diferente –y generalmente sabemos con toda claridad qué es ello que hay que hacer o cambiar-, al parecer el simple acto de declarar los propósitos, ya sea en voz alta o por escrito, tiene el efecto de drenar la energía de realización.

Aunque mi propósito para este nuevo año que comienza fue no hacer ningún propósito, no puedo dejar de lado el tema y no es porque repentinamente me sume a la marea de la moda típica de la temporada, ni mucho menos que considere que ya me rendí ante el cliché inevitable. No, simplemente la diferencia está en que no se trata de mis propósitos sino de los propósitos que desde septiembre pasado se recogieron en el “Global Diabetes Plan 2011-2021” de la International Diabetes Federation (IDF, Federación Internacional de Diabetes). Ya había escrito al respecto de este plan en cuanto me llegó a las manos el pasado noviembre, en torno a las celebraciones del Día mundial de la Diabetes y resulta que dada la gravedad del problema, estos propósitos son dignos de la seriedad más extrema y requieren que el mayor número de personas en el mundo nos sumemos a esta enorme tarea. Es probable esta percepción de lo colectivo, lo organizado en masa sea lo que me hace verlo como un propósito con gran viabilidad para ser realizable hasta sus últimas consecuencias positivas.

Habiendo prometido en aquel entonces hacer un análisis de los objetivos de dicho plan, por angas o mangas otros temas se fueron interponiendo en el camino y es ahora en que cuando la idea de propósitos flota en el ambiente los retomo y aprovecho una muy oportuna ocasión para enfocarlos como una serie de propósitos de año nuevo que, de acuerdo al periodo de realización programado, alcanzará para los buenos propósitos del 2012 y hasta el 2021, diez años de propósitos de año nuevo que pretenden, entre otras cosas, frenar la creciente epidemia de diabetes y cambiar la mentalidad general que prevalece sobre la diabetes y cómo es percibida.

Así pues, entremos en materia.

Conocidos los propósitos, es decir los objetivos del plan que son: Mejorar los resultados de salud de las personas con diabetes; Prevenir el desarrollo de la diabetes tipo 2 y Acabar con la discriminación contra las personas con diabetes. Como dichos objetivos son a diez años, es necesario considerar la magnitud e importancia de la tarea por emprender, por lo que la iniciativa rebasa con mucho no solamente las capacidades de un organismo como la IDF (Federación Internacional de la Diabetes, por sus siglas en inglés), sino que incluso reta las capacidades de naciones individuales, por lo que se hace un llamado sumamente amplio a la ONU (Organización de las Naciones Unidas), a sus organismos, entre ellos la OMS (Organización Mundial de la Salud), a los gobiernos (a todos, al menos a los estados miembros de la ONU), a la sociedad civil (a mí y todos ustedes) y, en lo particular a la comunidad diabética mundial (entiendo aquí a todos los que padecemos diabetes o nuestros familiares y a quienes por razones profesionales están en contacto con la diabetes y sus consecuencias).

Si leemos con cuidado los postulados del plan, vemos que la gran directriz se enfoca en tratar de unificar todos los esfuerzos locales -muy dispersos en la actualidad y con resultados positivos a nivel localmente limitados en muchos casos-, hacia una estrategia mundial que esté respaldada incluso como política nacional, que permita resolver un problema que, sabiéndolo controlable, está totalmente fuera de control y adquiriendo dimensiones catastróficas en todos los países en que se presenta.

Dado que dentro del plan que me he fijado este año está el ir desmenuzando y analizando el Plan Global de Diabetes 2011-2021, de a poquitos, en esta ocasión finalizo esta entrada con una reflexión que me inquieta en lo personal. Si bien las estadísticas marcan a la diabetes, particularmente la tipo 2, como un problema controlable que con medidas relativamente sencillas –sencillez a nivel de los sistemas de salud nacionales-, que un componente clave en dicho control es la información y educación, ¿por qué en lo individual no tomamos conciencia que somos un número más en la estadística y simplemente hacemos lo que tenemos que hacer para convertirnos en un numero menos? Después de todo, puede que no me interese la salud del resto de los siete mil millones de personas con las que comparto este apretado planeta, pero ¿mi salud? No puedo obligar a nadie a que se cuide y viva sano, pero si 300 millones de diabéticos tomáramos de ya el compromiso de vivir sanos con nosotros mismos, ¿habría que esperar diez años para ver un cambio en los números? Tampoco lo creo yo. Feliz día de reyes

domingo, 1 de enero de 2012

¿Es el todo algo más que la simple suma de las partes?


Iniciando el 2012 reflexiono sobre lo gratificante que es iniciar el año escribiendo en este espacio virtual, lo que me marca la pauta de actividad que espero prevalezca a lo largo de los 366 días por transcurrir y que desde este primer día, ya acabada la jornada de labores o de reuniones sociales como sucede en esta fecha, me apoltrono en mi rincón frente a mi laptop y comienzo a vaciar mis ocurrencias alrededor del tema de la diabetes.

La inquietud inicial la despierta un artículo que aparece en la revista Scientific American, correspondiente a enero de 2012. Noticias más frescas, difícilmente. El artículo que inspira el tema de hoy, se intitula “Five hidden dangers of … OBESITY” (algo así como “Cinco peligros ocultos de la … OBESIDAD) y habla de las predicciones sobre población con sobrepeso excesivo para el 2030, a tan solo dieciocho años de hoy y mencionan que en los Estados Unidos (obvio, son sus estadísticas locales), los casos de obesidad se estima tengan un incremento de unos sesenta y cinco millones más que en 2011, es decir, casi la mitad de la población y que ello implicaría sumar a los casos actualmente existentes, unos seis millones de casos de infartos y embolias cerebrales, además de aumentar en ocho millones el número de pacientes con diabetes mellitus tipo 2.

Así pues, que dada la magnitud del problema, seleccionan cinco problemas que no son necesariamente correlacionados a la prevalencia de la obesidad, pero ya hay evidencia científica que prueba que la obesidad es causal directa de dichos riesgos. Estos son:

1.   Dificultad para respirar. Ello se debe a la acumulación de grasa visceral que es más peligrosa que la subcutánea ya que al acumularse presiona al diafragma por debajo, dificultando el proceso de la expansión de los pulmones.
2.   Ardor por reflujo gástrico. Al parecer la grasa visceral –de nuevo el villano-, al acumularse empuja hacia arriba el estómago provocando el derrame de ácido hacia el esófago, causando el molesto ardor.
3.   Dolor en las articulaciones. La acumulación de grasa y el sobrepeso resultante provocan sobre carga en las articulaciones de las rodillas en particular, causando inflamación y limitando la capacidad de movimiento con fuertes dolores como resultante.
4.    Depresión. Se han encontrado neuronas que presentan deformación y encogimiento y aunque no hay una prueba definitiva, se estima que factores de tipo sicológico adicional al estigma social que significa el ser obeso, contribuyen a esta condición.
5.   Disfunción sexual. Los precursores químicos que liberan las células grasas y que producen inflamación pueden dañar los ramales nerviosos en el pene y también atacar los vasos sanguíneos que irrigan el clítoris, llevando en ambos casos a una incapacidad para disfrutar del sexo.

Al considerar la función del cuerpo humano, el organismo vivo más complejo del que tengamos noticia hasta la fecha, es difícil alcanzar a imaginar cuan complicado resulta entenderlo como un todo, desde el punto de vista de la fisiología -esa rama de la biología que busca explicar cómo funcionan los organismos vivos en sus partes relevantes-, ya que cada vez que se estudia un órgano o un sistema, relacionados con alguna enfermedad o condición de salud, resulta que como liebres de historia infantil, van saltando nuevos retazos de información que surgen de los lugares menos esperados.

Sin embargo y aunque a veces sentimos que toda esta información que nos llega a diario puede resultar abrumadora a primera vista, nos pone en la perspectiva que el entender cómo funciona nuestro cuerpo en cada una de sus intrincadamente complejas partes, desde el interior de una célula hasta sistemas completos, nos permite entender el qué y el cómo resolver problemas antes imposibles de solucionar. Por lo pronto, es totalmente cierto que la información es uno de los pilares en que se apoya el tratamiento de la diabetes. Es posible que no sepamos de fisiología ni otros temas relacionados, sabemos que necesitamos conocer cómo manejar nuestra condición y, claro, un poco de información extra nos ayuda a comprender cada vez más sobre nuestra enfermedad y las mejores formas de tratarlas.

Así pues, analizado este primer tema, este año promete que dará mucho de qué hablar sobre la diabetes y otros temas de salud relacionados.

Entonces solo me queda desearles a todos mis lectores un inmejorable 2012 pleno de cuidados y control.

viernes, 30 de diciembre de 2011

Adiós al 2011



Esta promete ser la entrada final del año que acaba, pues dados los compromisos festivos, cambios de sede para la cena y los arreglos de última hora, no veo posibilidades de dedicar una nueva entrada antes del inicio del próximo ciclo anual.

Estas fechas se usan para completar varios rituales sociales modernos, entre los que se encuentran el hacer una reflexión sobre los acontecimientos más importantes del año, concebir una lista de propósitos para el siguiente ciclo -propósitos que generalmente se van diluyendo con el pasar del tiempo y rara vez sobreviven al entusiasmo del inicio del año y, en muchas ocasiones, ni siquiera van más allá que el aparecer en una larga lista de “esta vez sí”, casi nunca se da, al menos completa-, y quizá la que toma mayor relevancia es la de hacer una súper fiesta de tamaño monumental que sirva de marco para decir adiós al año que se va y recibir con fanfarrias al que asoma al transcurrir las doce campanadas. ¿Cómo será la fiesta?, eso depende de muchos factores.

¿Mi caso? Realmente nada original y ni sorpresivo. Como tareas y compromisos de la temporada me pongo a hacer un rápido recuento de acontecimientos importantes del año y lo primero que rememoro es el haber retomado con asiduidad la por un tiempo abandonada actividad de escritura en este espacio, asunto del cual me congratulo pues después de haber abandonado la actividad desde noviembre del 2008; sí, el día internacional de la diabetes de ese año fue la última entrada hasta mi regreso al teclado a mediados de este año. Además, de acuerdo a las estadísticas de Google, tengo muchos más seguidores de lo que jamás hubiera imaginado y, agradeciendo aquí su asidua curiosidad, también me doy cuenta que ello implica un ineludible compromiso que me impulsa a seguir estudiando, mantenerme actualizado y escribir mis ideas y hallazgos en este espacio por el tiempo que sea pertinente y haya algo interesante qué decir. Además, revelaré que di un paso adelante en mi propio esquema de cuidados e ingresé a un gimnasio que me queda cerca de casa, al que asisto regularmente al menos seis días de la semana; me someto a una rutina programada de ejercicios combinados del tipo aeróbico (natación, caminadora, bicicleta fija, escaladora) y anaeróbico (aparatos de ejercicio) y para complementar, Tai-Chi, martes, jueves y sábados. No, no perdí la cordura, no me transformé en un fanático vigoréxico (desorden mental que impulsa al ejercicio desmedido), ya que mis sesiones diarias no exceden la hora y por supuesto que el programa ha sido gradual conforme mi condición física se va adecuando a las nuevas rutinas. Finalmente, agradezco a Radio UNAM, que me hayan invitado a una entrevista de la que se usaron algunos fragmentos para la excelente serie de programas que se difundieron a partir del 14 de noviembre. Hasta aquí, lo más dignamente memorable del presente año.  

Como segunda fase de la temporada no me puedo sustraer a la moda de los propósitos de año nuevo y realmente la novedad es que no habrá novedad. Pienso seguir luchando para mantenerme en control, seguir escribiendo en este espacio y seguir haciendo mi rutina de ejercicio diario. Es decir, mi propósito de año nuevo es no hacer ningún propósito nuevo. Por cierto, ni hablar del fin del mundo, mi profecía es que al menos en este año, no se va a acabar.