miércoles, 10 de agosto de 2011

Diabetes y cyber-terrorismo (2ª parte)


Siempre es tentador sumarse a la corriente de las noticias, especialmente cuando el tono amarillo del escándalo o la llamada “nota roja” nos mueven ese impulso morboso de averiguar los detalles de una tragedia o un evento lo suficientemente fuera de lo cotidiano, como para hacernos voltear y, obtener esa rebanadita extra de información que tanto justifica la existencia de los llamados “reporteros de la nota”, refiriéndose, por supuesto a la nota de color rojo y que la mayoría percibimos como buitres noticiosos.


Esta vez la noticia de color es la reciente explosión de un artefacto casero que fue detonado en el Tec. de Monterrey del Estado de México, hiriendo a dos profesores investigadores del área de robótica y nanotecnología de la institución. Hasta aquí la nota roja, lo que sigue, son los reportes policiacos obvios, que en primeras declaraciones señalan como responsable a un grupo, usando diferentes calificativos según un panfleto encontrado en el sitio. Adicionalmente, entre el atentado y la redacción de esta entrada, aparece por la red un blog donde se reivindica el envío del artefacto y un grupo se autoproclama como responsable del mismo. ¿El nombre del grupo?, no interesa, como tampoco han interesado los locos que a lo largo de la historia han causado graves daños tratando de ganar notoriedad, destruyendo lo que saben son incapaces de construir.

Hoy estoy especialmente indignado no tanto por el artefacto explosivo y las lesiones que causó, que en si es bastante digno de tal sentimiento, sino por el concepto detrás del ataque. Atentar e intentar destruir los avances en nanotecnología por que “las carreras que imparte esta Universidad privada (el TEC) … indudablemente son cómplices directas de la destrucción, manipulación y domesticación de la tierra”.

Sin ánimo de caer en un discurso político, diré que esto me llena de preocupación indignada, precisamente por que cuando estos grupos anárquicos aparecen, su lucha no se basa en aquello que declaran, sino que son grupos de sociópatas, marginados de la civilización que tienen como único afán destruir, lo que sea y quizá el mayor mérito que alcancen, sea el de encontrar un “adversario” original y en turno le toca a la nanotecnología como el villano a destruir. Sin embargo, realmente lo que buscan dañar no es a la nanotecnología –que saben que es un imposible-, sino a personas, lo que convierte al acto en especialmente criminal. Destruir equipos, edificaciones es malo en sí, pero dañar congéneres buscando un pretexto –muy malo por cierto-, para hacerlo, es un acto llanamente criminal.

Salirme de la línea normal de este blog, no es lo común, pero el caso es que casi simultáneamente me llega la noticia anteriormente relatada y la que publica NCYT (Noticias de la Ciencia y la Tecnología), intitulada “Tratamiento más eficaz para la pérdida de visión provocada por la diabetes”. El artículo pareciera no tener ninguna relación con respecto a lo arriba escrito, pero aquí es donde viene lo interesante: se trata de un mecanismo para tratamiento de la retinopatía diabética, principal causa de la pérdida de la vista entre diabéticos y que, propone un avance enorme en donde, hasta ahora, las únicas opciones de tratamiento son medicamentos o terapias laser.

El problema actual de estos tratamientos, es que en el caso de los fármacos, estos son eliminados rápidamente del torrente sanguíneo y llegan en poca cantidad al sitio requerido, por lo que se requiere que sean administrados en dosis masivas que repercuten en otros tejidos, desarrollando reacciones y daños no deseados.

De igual manera, la terapia laser, que ha venido a revolucionar el tratamiento de la retinopatía, en particular la proliferativa, casi inevitablemente quema algunas terminales nerviosas y tejido adyacente, causando pérdida de la visión periférica.

Así pues que lo relevante de la noticia es que el aparato anunciado es un desarrollo de la nanotecnología, sí esa horrible tecnología vilipendiada por estos salvajes. El equipo requiere que sea implantado en el ojo, por detrás de la retina y que vaya dosificando las microdosis exactas para el tratamiento de la retininopatía diabética. Es perfeccionar el tratamiento farmacológico, con una muy buena reducción de efectos secundarios y, se espera, mejores resultados que con la terapia laser (microcirugía, prima hermana de la nanotecnología y la robótica médica).

Entre muchas otras cosas, es contra este tipo de avances que luchan estos tipos que probablemente quedaron, evolutivamente, en el Neanderthal temprano y, por supuesto, son incapaces de entender lo que significa la capacidad plena de la mente humana, sí, el homo sapiens, muy lejano evolutivamente a ellos.

Como diabético, con una retinopatía que afortunadamente aun no está considerada problemática, pero que eventualmente pudiera requerir de un tratamiento en un futuro no demasiado lejano, no puedo, bajo ninguna circunstancia, encontrar justificación del pensar y actuar de los individuos del artefacto explosivo.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario