martes, 16 de enero de 2007

Insulina Inhalada

Hoy por la mañana me presenté a la rutinaria visita al vampiro. Luego del inevitable piquete a la vena y la escenita de “me desmayo al ver las agujas y la sangre de mi brazo”, quedo a la espera de los resultados con los dedos cruzados atrás de la espalda –así como amuleto de la suerte-, para que mis valores de hemoglobina glucosilada (A1c), y los demás que deben de medirse, salgan en el rango aceptable para un diabético tipo 2 que se sueña controlado.

La verdad es que uno de los momentos más odiosos de la vida con diabetes –por cierto que hay enormidad de momentos odiosos-, es el de la visita al laboratorio para la “toma de muestras”. El peor es el piquete, pero no menos desagradables son los preludios de recolección de fluidos corporales y, en el rango de las menos latosas –pero potencialmente dañinas-, las radiografías y otros estudios que implican que nos sometan a un inclemente bombardeo de partículas subatómicas. A este ritmo, algún día obtendré mi certificado de almacén nuclear.

Pero alrededor de estos acontecimientos o rituales de salud, según se les quiera ver, está la imperiosa necesidad de asumirse diabético y derivado de ello, la mansa aceptación de que la única forma de poder manejar nuestra condición es conocer, con evidencia de laboratorio, cómo se encuentra funcionando nuestro cuerpo y si estamos logrando el tan ansiado control.

Sin embargo el factor que se oculta tras tan larga reflexión no es otro que el temor a las inyecciones y a las agujas en particular. Se que este es el caso de mucha gente y lo comparto con los que nos sabemos cobardes pues nos aterramos con ver la terrible conjunción de la bolita de algodón (torunda para los conocedores), el alcohol (desnaturalizado, por supuesto) y la jeringa con su respectiva aguja desechable y que al perforar nuestra piel hará su debut y despedida. Por aquello de los virus aventureros e indestructibles al primer hervor.



Piquetitos aquí y allá, es la constante en la vida de un diabético. Que si la muestra de sangre, que si la insulina, que si …

Por ello y, aunque lo más probable es que nunca llegue a ser candidato, celebro el que ya se esté anunciando la llegada al mercado mexicano de la insulina inhalada. Esta insulina, desarrollada por los laboratorios Pfizer será comercializada con el nombre Exubera e incluirá la insulina humana en polvo y su correspondiente inhalador.

La salida al mercado mundial –bueno, al menos en Estados Unidos-, se anunció por allá del veintisiete de enero del año pasado cuando se publicó que había sido aprobada por la Administración para las Drogas y la Comida (FDA por sus siglas en inglés). Para los que no le tememos a la insulina pero si a las agujas, eso es la mejor noticia del momento.

Sin embargo, alrededor de la insulina y, en particular de la insulina inhalada, quisiera hacer algunas precisiones.

Primera. La insulina es la única forma en que los diabéticos tipo 1 pueden controlar la glucosa, además de que para algunos casos de diabéticos tipo 2, se comienza a utilizar como terapia de control con resultados extraordinariamente buenos.

Segunda. Que la única forma que hasta la fecha existía para administrar la insulina, era inyectándola.

Tercera. Que debido al uso de insulina, los diabéticos tipo 2 que la usan, tienden a subir de peso y corren el riesgo de hipoglucemias si no llevan un control más cercano de sus dosis y su nivel de glucosa. Fuera de ello, el estado de salud resultante, es casi el de una gente normal reduciendo enormemente la ocurrencia de las típicas y devastadoras complicaciones.

Cuarta. Que la insulina inhalada no es posible que la usen diabéticos fumadores, con asma –lamentablemente mi caso-, pacientes con enfisema o con bronquitis. Asimismo no se podrá usar en niños por no haber estudios que permitan determinar cómo les afectaría en el largo plazo el uso de la vía pulmonar para ingresar la insulina.

Quinta y última. No sustituye al 100% las inyecciones, pues dependerá de las condiciones del paciente y otros factores para definir cuándo corresponde inhalarla y cuando será inevitable el arponazo.

En fin, no dejan de ser muy, pero muy buenas noticias

4 comentarios:

  1. Pues ojala saquen alguna version que te permita usar insulina y que no sea inyectada, mientras, sigue cuidandote para que no la necesites, hasta que salga ese nuevo descubrimiento :P

    ResponderBorrar
  2. Despues de todo estamos como al principio no? pero todos tenemos la esperanza de que pronto se encuentre un remedio una cura mas efectiva. Mientras ha seguir con el ejercicio, el tratamiento, y los molestos piquetitos que si dan miedo pero dejame decirte que si lo recibes de una persona agradable y bonita son menos dolorosos eh??? (casi no existen asi) pero hay que buscar un laboratorio con una persona tan agradable que no puedas fijarte de lo demas. No te creas yo le vendaba los ojos a mi esposo. Que tengas buen dìa.

    ResponderBorrar
  3. L!l!th:

    Se cumple en este caso aquelm adagio de que pa' cuando hay pa' carne, es vigilia. Esperaremos que el siguiente paso sea la insulina untada o algo por el estilo.

    Estaremo pendientes.

    ResponderBorrar
  4. ceci:

    En realidad la insulina inhalada no es una cura sino una terapia de mantenimiento. Es darle al cuerpo esa insulina que o ya no produce o, produce de forma insuficiente o inefectiva.

    En cuanto a los piquetes, el terror está ahí y por lo que veo tu esposo tiene, además, eso en común conmigo. Ni modo, no queda más que aguantarse y poner buena cara. 8)

    ResponderBorrar