martes, 23 de enero de 2007

¿Y la familia? (III)



Bueno, después de darme cuenta que las entradas del sábado y el domingo aparecieron ambas el sábado –por artes de quién sabe qué duendes cibernéticos-, dejo por razones de fuerza mayor, hasta hoy el reanudar las entradas al blog.

Para finalizar esta breve serie de la familia y la diabetes, aprovecharé para reflexionar en el sentido de la palabra “familia” y cuales son o podrían ser los diferentes significados que dicha palabra pueda tener para muchas personas, puesto que en la época actual, el significado de lo que integra el núcleo familiar como sus posibles ramificaciones o combinaciones, es de enorme diversidad.

Leía el comentario de ceci –fiel lectora de este sitio-, sobre cómo perciben en su familia la relación con el enfermo de diabetes y un caso donde la familia reaccionaba de una manera negativa con respecto a la condición de su pariente.

Los ejemplos anteriores nos muestran que no todas las familias se comportan de forma idéntica; es más, ni siquiera como se espera que se comporten. Pero, ¿cómo se debe comportar una familia?, lamentblemente o afortunadamente, no hay una receta unica. Quizás la mejor expresión para sintetizar la idea de familia es “Somos Familia, aunque la palabra familia signifique diferentes cosas para diferentes personas en diferentes momentos de sus vidas”.

Si consideramos que no hay dos situaciones familiares idénticas, podremos concluir que no hay recetas fáciles por aplicar. Quizás existan, como ya he expresado, sugerencias generales pero no un único camino. Así pues, vemos que dentro de la gran diversidad de familias, existe la familia tradicional (papá, mamá e hijos), la familia monoparental (papá o mamá e hijos), familias reconstituidas (papá y nueva pareja, mamá y nueva pareja, hijos e hijastros), además de otras muchas posibles combinaciones cuando contamos a la familia extendida quienes pueden, incluso, convivir bajo un mismo techo (abuelos, tíos, primos, cuñados, etc.). Cada caso tendrá su propia interrelación y presentará diversidad de roles y disponibilidad de participar en la dinámica de vida del pariente con diabetes. Para aumentar el grado de complejidad, incluso habrá familias donde en el mismo núcleo, haya más de una persona con diabetes.

Un punto de análisis adicional estriba también en el grado y tipo de cultura que cada familia puede contener. Si a la serie de combinaciones arriba descritas, agregamos el nivel socio-cultural de la familia, donde pesan enormemente los sistemas heredados y adquiridos, veremos que también afecta la manera de afrontar la diabetes en un familiar, una serie de factores tales como combinaciones de credos religiosos, grado de educación formal, experiencias personales, antecedentes de salud, incluso fantasías y un sinnúmero de factores que tienen que ver con la percepción de cómo manejar la enfermedad. Ello les permite definirse lo que puede significar –solo para ellos-, la atención al enfermo, lo qué es en si una enfermedad y lo qué se puede hacer al respecto.

Ello no significa que cada miembro de la familia piense de forma idéntica o esté de acuerdo con una forma de proceder; es más, pudieran surgir diferencias graves de qué y cómo hacer cuando se enfrenta la crisis de saberse con un pariente con diabetes. El poder resolver dichas diferencias significa –o debiera significar-, reconocerlas y ventilarlas en la búsqueda de la mejor manera de actuar. No es fácil pues para algunos, especialmente los que se perciben como figuras de poder en el núcleo familiar, pudiera implicar el cambiar actitudes culturales muchas veces profundamente arraigadas.
Dentro del núcleo familiar, independientemente del numero de personas que lo integren –cónyuge, hijos y padres del enfermo, aunque no vivan en la misma casa-, es precisamente la relación conyugal la más afectada. Sin embargo, esto pocas veces se percibe concientemente y aun menos se expresa en la pareja, si es que acaso se llega a hablar.

Muchas de las parejas de la persona con diabetes nunca se han dado la oportunidad de hablarlo y expresar lo que para ellos significa, -en mi familia ya lo hicimos, aunque de principio no fue fácil-, pues simplemente se maneja como algo que “se da” y de repente se encuentran que ninguno de lo dos “sabe” que es lo que su pareja está pensando al respecto. Por ello muchas veces es común encontrar en ello un problema de salud potencial. Me explico: Según algunas Fuentes, hay mayores tasas de depresión, estados de ánimo irritable entre las parejas de gente con diabetes. Lo malo es que rara vez o nunca se atiende pues es posible que esta pareja llegue a considerar que no tiene realmente un papel en la enfermedad –después de todo, el enfermo es otro, no la pareja-, y la preocupación que surge del interés por el otro, simplemente aparece como obligatoria y sin consecuencias en la salud del cónyuge.

Después de todo, estamos hablando de parejas normales que, sin preparación previa –y a veces ni siquiera posterior-, se enfrentan a una situación anormal.

Finalmente, las familias reaccionan en un estira y afloje en el que buscan adaptarse de la mejor manera posible a la nueva situación. Habrá quien quiera “tomar el toro por los cuernos” y asegurarse que el familiar tenga la atención adecuada, habrá quien diga que una vez digerido el “trago amargo” seguir cada quién con lo suyo y a vivir cada quién su propia vida; otros se espantarán tanto que caigan en la negación y no quieran ver lo evidente y se “desmarquen” de la familia –o al menos del pariente con diabetes-, sin olvidar las reacciones del propio enfermo hacia las diversas actitudes que puede percibir como de abandono, control, rechazo, temor, etc.

La vida no es fácil y la vida con diabetes confirma tal afirmación tanto para quien la padece como para su círculo inmediato. Lo importante, reitero, es darse cuenta del problema y luego decidir dar los pasos para encontrar la mejor solución para todos. Sé que no es fácil, pero en algun punto debemos empezar.

Poco a poco. Un paso a la vez.

4 comentarios:

  1. ... hay 1 en cada familia... 2 en la mia jeje.

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  2. Es muy profunda la reflexiòn que haces es muy basico y muy importante este tema. Puede parecer que uno (el diabetico)solo puede con todo o que es su culpa y el debe pagar por ello, pero no es asi un ser humano no pidio ser diabetico y necesita mucha ayuda no es facil cambiar nuestros habitos ni nuestras costumbres desde luego no es imposible pero cuando la familia ayuda y todos se involucran con amor es mas facil sobre todo porque un diabetico debe estar tranquilo especialmente en el aspecto animico y emocional. Es alli donde la familia sea cual sea su situaciòn debe participar al 100% con el diabetico. He aprendido que aunque se sea una familia de escasos recursos, con el nivel de educaciòn mas bajo o sea el caso contrario y sin conocer que hacer (en el caso de un familiar diabetico) existe un elemento de suma importancia que sobre pasa cualquier adversidad, situaciòn o sentimiento y se que es el "AMOR" ese sentimiento que une a las familias y nos da felicidad y nos permite trabajar y esforzarnos por nuestros seres queridos, que nos hace saber que si podemos hacer todo por nuestros seres amados.
    Dejame contarte que cuando nos enteremos que mi esposo padecia diabetes fue motivo de preocupaciòn (y lo sigue siendo) por todos en la familia. Mi papá que ya tenia muchos años de diabetico se sintio preocupado pero al mismo tiempo comenzo a cuidarse mas, solo para que mi esposo tambien se cuidara se volvieron complices se hicieron compañeros de enfermedad y eso los motivaba a cuidarse mutuamente se animaban entre ellos y se hechaban porras y relajeaban con su enfermedad.
    Como esposa de diabetico siento mucha preocupaciòn y responsabilidad por mi esposo porque soy la responsable de que su alimentaciòn sea buena y que coma lo adecuado para él. He visto morir a mi cuñado por complicaciones de la diabetes,fue muy doloroso para él nunca lo cuidaron y le amputaron un pie,ademas le practicaban hemodialisis dos veces por semana al final de su vida su deterioro fue muy doloroso para todos. Mi papa murio del mismo motivo pero ha diferencia siempre estuvo rodeado de todos sus hijos, nietos, su esposa mi mama siempre lo cuido vivia al pendiente de él, y aunque murio nos queda la satisfacciòn de a ver hecho todo lo humanamente posible y todo lo que estuvo a nuestro alcance por él. Eso te deja un sentimiento de satifacciòn tanto personal como a nivel familiar. Nuestro diabeticos necesitan mucha paciencia, comprensiòn, y sobre todo mucho AMOR. Gracias por pertimirme compartir en tu blogs,y que VIVA LA FAMILIA !!!!

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  3. ceci:

    Gracias de nuevo por tu comentario y la historia que me compartes. Realmente conmovedora e ilustrativa de lo que el amor en la familia significa. Estoy de acuerdo contigo Viva la familia!!

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